Las carnes pueden asarse a la parrilla, en cazuela o al horno. Para que éstas queden en su punto, es necesario lograr un buen equilibrio entre la intensidad del fuego, la cantidad y la calidad de las mismas.
Si quieres que una carne asada te quede bien jugosa, úntala con grasa (preferiblemente, aceite de oliva) y riégala con caldo de vez en cuando.
La manera de comprobar si una carne está asada es muy sencilla: basta con pincharla con una aguja larga; si el jugo que sale del interior de la carne es rojizo, la mantendremos al calor hasta que éste salga blanquecino.
Algunas de las piezas más idóneas para preparar asadas son la babilla, el solomillo, la pierna de cordero, el redondo y las aves enteras.