La mejor manera de mantener el jamón de York bien fresco es envolverlo en film transparente y guardarlo en el frigorífico. También es recomendable introducirlo en un recipiente hermético de plástico para así evitar que se reseque.
Si tienes demasiada cantidad de jamón, puedes congelarlo en paquetes individuales. De esta manera siempre podrás disponer de jamón fresco.