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Compra, conservación y limpieza de mejillones

Tendremos que fijarnos en que su concha esté negra y brillante, de lo contrario, significará que llevan ya unos días en la pescadería, así que será mejor renunciar a comprarlos. También es importante desechar los mejillones que tengan la concha rota, y aquellos que la tengan abierta, y que no se les cierre cuando se les golpee con un cuchillo, pues esto indicará que los mejillones están pasados, y pueden llegar a producirnos intoxicaciones leves.
Una vez comprados los mejillones, se deben consumir inmediatamente, de un día para otro. Si ello no fuera posible, es mejor cocerlos, y conservados cocidos. Si deseamos guardarlos para otro día, lo ideal es envolverlos en un paño húmedo e introducirlos en la parte menos fría del frigorífico. Al día siguiente ya podremos prepararlos de la forma que deseemos, como sopa, en salsa, etc. No se deben guardar en la parte más fría de la nevera, ni en el congelador, porque los mejillones morirían. Si lo que deseamos es congelarlos para consumirlos dentro de unos días, lo recomendable es cocerlos previamente.
La limpieza de los mejillones es una tarea muy importante, y es el primer paso antes de comenzar con su preparación culinaria. Como se fijan a las rocas por medio de sus filamentos, es necesario que se los eliminemos con la ayuda de un cuchillo, tirando hacia fuera, hasta que se desprendan de la carne. Después, los restos de materias marinas adheridos a su concha, se retiran frotando con un cepillo de púas duras, o en su defecto, raspando con un cuchillo. Tras haberlos limpiado, se colocan en agua fría, haciéndolos chocar entre sí, para evitar que se abran. Les iremos cambiando el agua varias veces, hasta que hayan soltado toda la arenilla. Una vez hechas estas operaciones, los retiramos del agua, los escurrimos bien, y procedemos a prepararlos.