Los plátanos, a diferencia de otras frutas, maduran después de cosechados, lo cual es una ventaja para su recolección y posterior transporte, ya que se pueden cortar cuando aún están muy verdes. Encima de la mesa de la cocina y a temperatura ambiente ya maduran. Cuando no están todavía maduros, los plátanos contienen almidón resistente, llamado así porque no puede digerirse en el intestino delgado, y fermenta en el intestino grueso provocando con frecuencia flatulencia. Cuando maduran no sólo están más dulces sino que pueden digerirse con mayor facilidad. Aunque son una buen fuente de potasio, indispensable para la función de los músculos y de los nervios, y para regular la presión arterial, hay otros alimentos que contienen potasio en mayor cantidad que ellos: las setas y champiñones, las espinacas, las patatas…
Cómpralos en su punto justo de madurez, ni muy enteros ni muy blandos, y sin manchas pardas.
Par conservarlos enteros, sin que se pongan blandos, será suficiente con guardarlos en la nevera. Se ponen feísimos por fuera, ya que se ennegrecen, pero se frena su maduración.