El secreto para conseguir unos buenos huevos escalfados y mantener su forma y color consiste en añadir sal y vinagre. El vinagre hace que la clara no se esparza y se mantenga unida a la yema. El agua no debe cocer en exceso, y lo ideal es que se mantenga a 90ºC. Para elaborar este tipo de platos debemos escoger huevos muy frescos que no pasen de 3 ó 4 días, ya que cuanto más fresca sea la clara, más recogida quedará.