El jengibre se ha cultivado en Asia desde hace más de 3.000 años y es empleado para cocinar tanto carnes como pescados y verduras. Este rizoma tiene cada día mayor presencia en las grandes superficies y fruterías de calidad.
Para cocinarlo hay que pelar la piel exterior de color marrón claro con un cuchillo afilado a pelapatatas y luego proceder a rallarlo con un rallador fino.
Se conserva muy bien en el frigorífico, envuelto en varias capas de film transparente para que quede totalmente impermeabilizado. También puede congelarse.