Para saber si un melocotón se encuentra en su punto óptimo de madurez bastará con fijarnos en su tallo y en la piel. Si el tallo presenta unos tonos ligeramente verdes, será señal de que el melocotón no ha madurado por completo. Si por el contrario, el tallo está totalmente amarillo, el melocotón estará listo para consumir.