Para que el pan de un empanado no se desprenda, el alimento debe estar antes rebozado en huevo batido, y para que el huevo se mantenga, el producto que estamos rebozando debe estar bien seco y enharinado ligeramente. En ocasiones, al igual que ocurre en las croquetas, como la bechamel de un día para otro está seca y no pegajosa, sólo habrá que rebozarlas en huevo y luego en pan rallado. Si se quiere obtener un empanado más grueso y crujiente, pasa el producto dos veces por pan rallado, es decir, huevo y pan y otra vez huevo y pan.