A la hora de freír alimentos, no mezcles nunca aceite de oliva con aceites de semillas porque, al soportar cada uno de ellos diferentes temperaturas, ambos perderían sus propiedades.
Tampoco debes mezclar aceite frito con aceite nuevo, pues este último también perdería sus propiedades.
Los alimentos fritos deben escurrirse siempre muy bien y depositarlos sobre papel de cocina absorbente para eliminar el sobrante de aceite.
También es importante que los alimentos estén bien secos antes de freírlos. Si contienen algo de agua, ésta saltará en la sartén o freidora y, además de ensuciar la cocina, podría provocarnos quemaduras. Por ello, sécalos muy bien con papel absorbente antes de freírlos.
Siempre se ha dicho que son más digestivos los alimentos fritos en aceite de girasol. Pero eso no es cierto, ya que suelen quedar más grasos y, por tanto, resultan más pesados y calóricos.