Las coles son unas verduras excelentes, sanísimas y anticancerígenas debido a la gran cantidad de vitamina A y C y a la presencia de indoles, las sustancias responsables del fuerte olor a azufre que despiden cuando las cocemos.
La col de hoja lisa y color blanco amarillento, así como la col lombarda e incluso la coliflor, si están bien frescas, se pueden consumir crudas en ensaladas, con una buena vinagreta, y entonces no producen tantos gases como hervidas. Si os gustan los sabores fuertes, les podéis añadir también mostaza de Dijon. Macerarlas antes en el frigorífico durante una hora para que se ablanden y aromaticen. En este caso, cortar previamente en cuatro y quitar a cada porción la parte blanca y dura del tallo o tronco, que nos servirá para elaborar una crema.