Las manzanas deben comerse con piel. Eso sí, tienen que lavarse muy bien previamente, incluso con jabón.
La piel de la manzana es muy rica en antioxidantes y fibra vegetal, que nos ayuda a mejorar el tránsito intestinal.
Si además se toma a mordiscos, algo muy aconsejable en los niños, nos ayudará a fortalecer las encías.