Las zanahorias crudas son una excelente fuente de vitaminas A y C, así como de betacaroteno. Si quieres enriquecerlas con más vitamina C y que, además, resulten más sabrosas, alíñalas con sal, pimienta blanca y zumo de limón.
Cuando las cocines, además de la sal, añádeles una pizca de azúcar para que queden más sabrosas aún.
Si quieres que te aguanten durante mucho tiempo en la nevera, guárdalas en una fiambrera con su interior forrado en papel absorbente.