Un truco estupendo para limpiar el interior de un microondas salpicado con restos de comida es el siguiente:

Se pone encima del plato del microondas una bayeta o esponja de cocina (OJO: No metálica) empapada en agua. Encendemos el microondas y dejamos funcionar durante 2 minutos a temperatura máxima. Una vez haya transcurrio este tiempo, no abras la puerta del microondas hasta que pasen cinco minutos. Al abrir, verás que los restos que antes estaban adheridos a las paredes interiores ahora se pueden limpiar sin ningún esfuerzo con la bayeta.