El clavo es una especia procedente del árbol del clavo, cuyos capullos secos sin abrir tienen precisamente esa forma. Tiene un perfumen y un sabor fuerte muy aromático, y conserva muy bien, como el resto de las especias, en recipientes herméticos y en un lugar fresco y oscuro. Siempre tendrá más aroma entero que molido.
Cuando al cocer legumbres queremos proporcionarles este sabor, sin que los clavos aparezcan sueltos diseminados por el caldo, basta con pincharlos en una cebolla que luego retiraremos al finalizar la cocción.