Para conservarlos, envuélvelos con film transparente o en tupper alargado forrado en su interior con papel de cocina. De esta manera aguantarán mucho tiempo en la nevera.
No los introduzcas en agua, pues se pudrirían.
Para cocinarlos, sólo tendrás que retirarles el extremo duro. Lo ideal es cocinarlos al vapor para que no pierdan ninguna de sus propiedades. Con un par de minutos será suficiente. También puedes cocinarlos en el microondas, introduciéndolos en un recipiente para microondas con tapadera. En cinco minutos estarán listos.