Si quieres que tus patatas fritas queden siempre muy crujientes, aquí te mostramos cómo hacerlo: Pela y parte las patatas en tiras finas. Enjuágalas y sálalas al gusto. Mételas en el congelador y espera a que se congelen. Échalas en el aceite bien caliente sin descongelar y ¡listo: patatas fritas muy, muy crujientes!