Pelar huevos puede ser una tarea muy fácil si se siguen los siguientes pasos: Lo primero será añadir un generoso puñado de sal gruesa al agua de cocción. Por último, y una vez cocidos los huevos, sumergiremos éstos en un recipiente con agua y hielo. El contraste de temperaturas, además de cortar la cocción del huevo, hará que la cáscara de éste se desprenda de la clara. Estos dos trucos son infalibles. Por cierto, un huevo debe permanecer un mínimo de 8 minutos en agua hirviendo para que nos quede totalmente cocido.