La almeja es un producto alimenticio de alto riesgo sanitario, causante de intoxicaciones alimentarias, ya que es una materia prima que con frecuencia contiene gérmenes patógenos. Esto, unido a que la preparación culinaria requiere un cocinado corto en el tiempo, permite a algunos gérmenes resistir a la cocción.
Puede ocurrir que varias personas consuman este marisco en el mismo momento y en las mismas condiciones y que sólo algunas presenten síntomas de intoxicación. Ello se puede deber a que cada almeja es un ser individual con su propia flora bacteriana, es decir, unas almejas pueden estar contaminadas y otras no. Por tanto, el que más come más posibilidades tiene de consumir alguna contaminada.
Para reconocer las almejas en mal estado: Meter en agua con sal y lavarlas. Las que están en mal estado se abrirán. Si la almeja está abierta y al presionarla no se mantiene cerrada, habrá que desecharla.