El carpaccio es un plato que consiste en unas lonchas muy finas de carne cruda, de añojo o vacuno, de primerísimo calidad, que se maceran con zumo de lima o limón.
Si bien el origen exacto del plato se ignora, es corriente la afirmación de que data de mediados del siglo XX y que procede de la invención de Giuseppe Cipriani, en el Harry’s Bar de Venecia, donde habría sido preparado a petición de una cliente, Amalia Nani Mocenigo, a quien su médico le había prescrito comer carne cruda.
Estas finas lonchas de carne suelen servirse rociadas con aceite de oliva virgen extra, acompañadas de unas lascas de queso parmesano. Para conseguir estas virutas de queso, es muy útil el pelaverduras de cuchilla transversal. Y para obtener las finas láminas de carne con facilidad, ésta debe estar ligeramente congelada, formando un bloque casi compacto pero sin que esté duro del todo. Luego, lo ideal es cortar la carne con un cortafiambres. Si no se dispone de éste, puede emplearse igualmente un cuchillo de hoja grande y bien afilado.