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Sobre la calidad de los embutidos

Los de ínfima calidad, aunque pueden resultar riquísimos al paladar, llevan otras muchos elementos añadidos, como patata y harina. Y para evitar que este hidrato de carbono fermente, se le añaden varios aditivos, entre ellos nitritos. Aún así, comprobaréis que el jamón de York, la mortadela y otros fiambres se ponen “babosos” y blanquecinos a los pocos días, a pesar de estar en el frigorífico.
Si queréis saber si vuestros fiambres son cien por cien carne, o llevan almidón añadido en alguna de sus formas, hacer en casa el siguiente experimento: Adquirir un frasquito de ioduro potásico en vuestra farmacia. Coloca unas gotitas de esta solución sobre el fiambre que quieras “analizar” y abre bien los ojos. Si la coloración que resulta es de color caramelo, marrón clarito, todo va bien. Pero si aparece una coloración más oscura, entre negruzca y liliácea, significará que el embutido, además de lo que debe llevar, carne y grasa fundamentalmente, lleva almidón añadido en mayor o menor cantidad. Esta información debe ir indicada en su composición. De lo contrario nos estarán engañando.