Las aceitunas son un fruto muy saludables, pues contienen la vitamina E más pura que se puede consumir, una elevadísima cantidad de antioxidantes y, además, sus ácidos grasos son los mismos que los del aceite de oliva virgen.
Son ricas en fibras y minerales, y poseen una cantidad muy respetable de calcio, la mitad que la leche.
Muchas personas, sin embargo, las desprecian o suprimen de su dieta porque no las consideran realmente un alimento o porque piensan que engordan. Ninguna de esas cosas son ciertas. Por supuesto que aportan caloría, pero tampoco es necesario tomarse un kilo. Un truco para hacer que éstas no nos engorden es añadírselas a las ensaladas, en pequeñas cantidades y disminuyendo la cantidad de sal y aceite.
Si has comprado aceitunas y éstas te resultan demasiado saladas, añade un poco de agua natural al frasco que las contiene.
Si por el motivo que sea las aceitunas te han quedado con poco caldo, suple la cantidad de líquido que falta con agua salada hasta cubrirlas.
Por cierto, una vez abiertas, guárdalas siempre en el frigorífico.