A veces nos ocurre que nos quedan en el frigorífico tomates demasiado maduros para emplearlos en ensaladas. Pues bien, a estos tomates podemos darles los siguientes usos: Rallarlo y usarlo en sofritos, cortarlos en rodajas gruesas, empanarlos y freírlos; cocinarlos a la plancha, y por último, cortarlos por la mitad y asarlos en el horno. En cada una de estas preparaciones el tomate presentará sabores muy diferentes e interesantes.