La calabaza ofrece un sinfín de posibilidades en la cocina, no sólo para sopas y cremas, sino también para la elaboración de revueltos y tortillas. Por ejemplo, podemos sustituir la patata que habitualmente usamos para la tortilla por calabaza pelada, troceada y pochada. El proceso a seguir será el mismo que el de la tortilla de patata, y de esta manera obtendremos una tortilla muy colorida y sabrosa.