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José de Córdova y Ramos: Circunvaló el globo terráqueo

Perteneciente a una familia de larga tradición en la Marina, a la edad de 13 años ingresa como "aventurero", puesto que se ocupaba hasta tener la edad suficiente para acceder ala academia de

Actualizado 02/05/2009 - 07:40:26
Perteneciente a una familia de larga tradición en la Marina, a la edad de 13 años ingresa como "aventurero", puesto que se ocupaba hasta tener la edad suficiente para acceder ala academia de guardiamarinas.
Finalizada su formación académica, José de Córdova embarca en el navío Invencible de la escuadra de Andrés Reggio, que tras cruzar el Atlántico alcanza las costas de América, haciendo escalas en Cartagena de Indias, La Guaira, Puerto Cabello y La Habana, donde recibe su bautismo de fuego al verse involucrado en un duro enfrentamiento con una flota de guerra inglesa, que se salda con la derrota de los británicos. Pronto es ascendido a alférez de fragata y posteriormente de navío, y ocupando tal plaza viaja a Montevideo, Canarias y otros destinos en el Mediterráneo realizando servicios de corso contra los piratas argelinos que hostigaban la navegación por este mar.
Después de un destacado papel en la defensa del Castillo del Morro de Cuba frente a un ataque inglés, José de Córdova comienza sus navegaciones a Filipinas donde este marino obtuvo los grandes logros de su carrera profesional. En el segundo de esta gran travesía hasta Manila, en 1765, navega a bordo del navío el Buen Consejo desde Cádiz a Filipinas, y al llegar allí se le encarga una hermosa misión: realizar las reparaciones necesarias a la Nao de China o galeón de Manila llamado San Carlos, que debido a haber sido sobrecargada en diversas ocasiones padecía graves averías. Dirigiendo las tareas convenientes para la puesta a punto de la nave, como el calafateado de sus maderas y reposición de aquellas que habían quedado inservibles, el galeón San Carlos vuelve a navegar siguiendo una de las mayores rutas comerciales que registra la historia de la navegación.
Con el bagaje de una experiencia de cerca de 25 años en la mar, José de Córdova es designado por el Secretario general de Marina, para una larga y arriesgada misión: es nombrado capitán de la fragata de guerra Astrea que se aprestaba en Cádiz para navegar hasta Filipinas por la ruta del cabo del Buena Esperanza. Después de algunos meses en los que se carena el navío, se pone a punto su jarcia y equipamiento en el arsenal de la Carraca, se nombran los oficiales de abordo,se estudia la distribución de la carga en sus bodegas y ese embarcan víveres y agua para siete meses de navegación, Córdova se hace a la mar en Cádiz en abril de 1770 con 289 hombres en su tripulación. Tras rebasar las Canarias, y después de 79 días de singladura sin grandes sorpresas avistan el cabo de Buena Esperanza, que doblan con vientos propicios. Continúa su navegar con rumbo directo a Manila, divisando en su derrota la isla de Java que dejan por la banda de estribor. Cruzan el estrecho de Sonda para una vez en el mar de la China poner rumbo a la bahía de Manila, adonde arriban tras 91 singladuras por aguas del océano Indico, con la satisfacción de «haver arrivado con solo dos enfermos declarados de escorbuto, diez levemente picados, y dos, el uno de tersianas, y el otro de enfermedad adquirida». Curiosamente el éxito de los pocos marinos que contrajeron el escorbuto a bordo lo achaca Córdova al «gaspacho que les mandé dar desde que empecé a disminuir la altura y a experimentar algún calor», el gazpacho en este caso concreto se convierte en la tabla de salvación contra la mortal enfermedad del escorbuto que durante siglos azotó a los marinos. Sabiendo los beneficios de plato tan andaluz, José de Córdoba hace escala para avituallarse de aquellas verduras que necesitaba su cocinero en la bahía de Tabla y en la isla de Francia.
El 6 de enero de 1771 inicia el regreso a España: atraviesa el estrecho de Sonda, hace una breve escala en la isla de Francia, pasa entre la isla de Madagascar y el continente africano, dobla el cabo de Buena Esperanza siempre acompañado de muy malos tiempos, deja por su babor la isla de Ascensión, y da fin a un agitado y accidentado viaje en la isla de León el 1 de agosto.
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