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La muerte de un indigente reactiva las protestas por la falta de atención social

La Asociación Pro Derechos Humanos (APDH) de Andalucía lamentó ayer la «triste» muerte de un indigente de 52 años en un portal de la Plaza de la Encarnación, donde el sujeto habría muerto el pasado 31

Actualizado 03/01/2008 - 12:16:46
Un indigente duerme en plena calle  ABC
Un indigente duerme en plena calle ABC
La Asociación Pro Derechos Humanos (APDH) de Andalucía lamentó ayer la «triste» muerte de un indigente de 52 años en un portal de la Plaza de la Encarnación, donde el sujeto habría muerto el pasado 31 de diciembre tras pedir auxilio a unos operarios de la empresa pública de limpieza (Lipasam).
El suceso reactivó las periódicas críticas que distintas instituciones han formulado contra los servicios municipales de atención a estos colectivos marginales y la falta de plazas para acogerlos. Así, la APDH reclamó ayer mayores recursos de asistencia para el colectivo de los sin techo y procedimientos específicos de integración de estas personas en la sociedad.
Uno de los activistas de la asamblea de APDH-A en Sevilla, Ignacio Menchón, señaló a Europa Press que el caso de este indigente identificado como M.S. es «triste», indicando que en muchas ocasiones las personas sin hogar «caen en el alcoholismo, el abandono y en un deterioro muy rápido» e incluso rechazan a veces alojarse en la red pública de albergues para transeúntes.
Niveles insuficientes
De cualquier manera, lamentó la «falta de plazas» en los albergues para transeúntes a pesar de las 41 nuevas camas que aporta el dispositivo eventual habilitado por el Ayuntamiento de Sevilla en el salón Guadalquivir del paseo del Marqués de Contadero, y aunque reconoció que en los últimos tiempos la administración local demuestra «mayor interés» en atender a este colectivo, advirtió de que la potenciación de estos servicios «aún no ha alcanzado los niveles necesarios».
Al respecto, recordó que se han contabilizado más de 300 personas sin hogar en la ciudad y que la red pública de albergues «debe responder a esa realidad». Al hilo, reclamó a las administraciones públicas que vayan «más allá de una asistencia simplemente humanitaria y existencial» para aspirar a la «integración» de estas personas en la sociedad moderna a través de procedimientos especializados.
A primera hora de la mañana del 31 de diciembre un equipo de Lipasam se percató de que a las puertas de una sede del banco BBVA enclavada en la Plaza de la Encarnación yacía un hombre pidiendo ayuda porque era víctima de una intoxicación etílica, algo que el ya difunto reconocía mencionando el término de «coma etílico».
Los operarios de Lipasam ayudaron al indigente a reincorporarse y habrían comprobado que el sujeto mantenía la verticalidad por sí mismo, por lo que consideraron que su situación no era preocupante y continuaron con su servicio de limpieza.
Lo cierto es que en torno a las 8.45 horas, este hombre fue descubierto de nuevo en el suelo y pocos minutos más tarde era atendido por un equipo de la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias (EPES) 061, cuyos facultativos sólo pudieron certificar su fallecimiento por causas no violentas, extremo refrendado posteriormente a Europa Press por fuentes de la Policía Nacional.
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