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Mariola Abascal: De la arquitectura a la moda

Llevaba seis años ejerciendo su profesión cuando se cerró el estudio, se vio en la calle y se planteó su futuro laboral. Entonces, como por arte de birlibirloque, se acordó de aquel osito que le bordó

Actualizado 09/01/2010 - 10:05:12
La crisis económicap ropició que Mariola Abascal recuperar su afición por las manualidades, de las que ahora vive
La crisis económicap ropició que Mariola Abascal recuperar su afición por las manualidades, de las que ahora vive
Llevaba seis años ejerciendo su profesión cuando se cerró el estudio, se vio en la calle y se planteó su futuro laboral. Entonces, como por arte de birlibirloque, se acordó de aquel osito que le bordó a su sobrino, a punto de cruz, en unas sábanas. Su marca, El osito con zapatos nuevos, empezaba a dar sus primeros pasos ¿Y por qué con zapatos nuevos?  «Pues porque, en el fondo, que me despidieran supuso para mí una liberación. No estaba a gusto en mi trabajo. Así que decidí dedicarme a una de mis aficiones: las manualidades, y compaginarlas con estudiar unas oposiciones para Educación Secundaria. Ahora estoy feliz, hacer mis complementos me relaja, aunque se haya convertido en mi modus vivendi».
Con su aguja de ganchillo en ristre, Mariola Abascal no sólo ha pinchado la burbuja del pesimismo que se suele instalar en el parado, sino que ha creado un nuevo estilo de complementos, basados en la artesanía. «Empecé el 28 de septiembre del año pasado y no dejo de recibir encargos. Todo está hecho a croché o ganchillo, labor que desconocía hasta que un día le compré a mi madre un libro sobre cómo confeccionar amigurumis, que es una técnica japonesa para realizar animales u otros objetos de forma manual. Y de ahí partió todo. Hago complementos de temática infantil como chupeteros, horquillas, diademas o broches, teniendo en cuenta en sus aplicaciones la seguridad del bebé. Para los mayores hago broches, que suelo disfrazarlos según la profesión; anillos, gemelos, diademas, marcapáginas o alfileres para bodas. Los encargos me suelen venir a través de mi página web: www.elositoconzapatosnuevos.com. Encargos que suelen ser para bautizos, bodas o comuniones, además de para regalos concretos y personalizados».
La fuerza de internet
Buena dosis de su éxito se lo debe Mariola Abascal a internet. «Mis inicios coincidieron con la fiesta de Halloween. A través del Foro www.facilisimo.com hice intercambios con otros artesanos de mis ositos vestidos de brujos y ahí empecé a darme a conocer. En estos momentos tengo mi tienda on line, pero además vendo en El Puerto de Santa María, Badajoz, La Coruña y en las Palmas de Gran Canarias. Próximamente, mis complementos estarán en Madrid, en Zaragoza, en dos tiendas de Sevilla, en Camas, en Toledo y en Asturias. También se han puesto en contacto conmigo desde Puerto Rico».
Mariola, que tarda por ejemplo dos horas en hacer un chupetero, dice que le dedica mucho tiempo a internet. No sólo a actualizar su blog, sino a contestar correos y a «bichear» tiendas que puedan encajar con su producto. Compra todo su material en una tienda on line de Estados Unidos, donde dice haber mucha cultura de manualidades, al igual que en el Reino Unido. «En España, aunque la crisis nos haya cambiado sociológicamente, nunca se apreciará la artesanía. He ido a una feria de Artesanía de Córdoba, El Patio del Arte, pero en Andalucía son escasos estos foros. En Sevilla, tener un estand en el Mercado Navideño te cuesta un dineral. Yo le envío mis piezas a una artesana de Zaragoza para que las lleve a las ferias que hay por la zona del norte de España y mis productos se venden muy bien, sobre todo en Asturias y en Madrid».
El miedo a la copia
Dice Mariola que lo más difícil es tener una idea, inventar. Una vez que está todo hecho y en el mercado lo fácil es copiar. «Siempre existe el miedo a la copia, pero es más fácil que te copien un oso hecho de fieltro, que de croché. Yo intento hacer cosas nuevas, pero la gente sigue pidiendo lo mismo. Mi idea es hacer mi osito con zapatos nuevos de peluche, a ver qué resultado da». Pero esta chica todoterreno, que además da clases particulares, quiere aprender a hacer encaje de bolillos. No es de extrañar. Desde que las monjas del colegio le enseñaran a hacer punto de cruz, su vida ha transcurrido ligada a este tipo de labores. Yo creo que es de las pocas mujeres que en los albores del siglo XXI se hizo su ajuar: Sábanas bordadas y pobladas de vainicas.
Ahora también admira el trabajo de otras colegas, con las que ha entrado en contacto a través de esa ventana al mundo que es internet. «Me gusta Tremenda Miranda, una catalana a la que le compré un bolso, además de Isabel, la creadora de TR15, una firma que hace piezas de bisutería muy modernas con piedras naturales».
Dice que si aprueba las oposiciones seguirá con sus complementos. «No puedo decirle a la gente que no, ahora que ya me he hecho una clientela. Dejaré las clases particulares, las pocas que me quedan, porque he tenido que ir dedicándole más tiempo a los pedidos del osito. Esta tarde tengo que terminar varios encargos y mañana...»
-Oiga, y ¿no teme que la gente confunda su oso con ese otro que lleva más años en el mercado?
-No, porque no se parecen en nada.
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