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Fernando Mellet: «Si el dinero fuera para mí, sería de puta madre»

El ex director y el subdirector gerente de Mercasevilla plantearon a dos empresarios del grupo La Raza que era habitual el pago de comisiones e involucraron a todas las administraciones en estas

Actualizado 22/04/2009 - 16:11:10
Foto de archivo de Fernando Mellet ABC
Foto de archivo de Fernando Mellet ABC
El ex director y el subdirector gerente de Mercasevilla plantearon a dos empresarios del grupo La Raza que era habitual el pago de comisiones e involucraron a todas las administraciones en estas prácticas corruptas, según se desprende de la grabación que dio origen al caso Mercasevilla y que obra en poder de la Fiscalía de Sevilla.
La grabación, de una hora y 14 minutos de duración, que en su día fue transcrita por la Policía Judicial, recoge la conversación mantenida a primeros de febrero por dos empresarios del grupo la Raza, Pedro Sánchez Cuerda y José Ignacio de Rojas, con el entonces director de Mercasevilla, Fernando Mellet, y el subdirector de la empresa pública de gestión municipal, Daniel Ponce.
Mellet recibió a los dos empresarios con un «¡qué cara os veo!». La reunión se produjo a petición de Sánchez Cuerda después de una primera cita en la que Ponce le informó que debía aportar 450.000 euros para gestionar un proyecto de escuela de hostelería que había sido subvenionado al completo por la Consejería de Empleo con 900.000 euros. Para ello, el directivo propuso al empresario dejar olvidado en un lugar previamente acordado un maletín con el dinero. Ante la sorpresa del emperario éste sugirió que el asunto fuera tratado en otra reunión a la que asistiría su socio y pidió que estuviera presente el director de la empresa pública. Dicha reunión fue grabada tras haber sido informada previamente la Junta de Andalucía por los empresarios del intento de extorsión.
Al inicio de la conversación, Ponce refiere que ya le había comentado las características de la operación y ofrece los antecedentes del proyecto y cómo se ha tramitado la subvención extraordinaria de la Consejería de Empleo, pero refiere dos inconvenientes, «para no andar con más problemas». Uno es la necesidad de dotar a la nave del equipamiento urbanístico básico porque la misma se hizo «para vender patatas». Proponen que la empresa «que nos hace a nosotros las cosas» realice las obras de adaptación del suministro eléctrico y habla del coste de obras y tasas de Endesa, de 74.000 y 90.0000 euros. «Unos 150.000 euros», redondea Ponce. El subdirector añade: «Luego está la segunda cuestión, la más espinosa, la.»
-«La colaboración con la Junta», tercia Mellet.
-«No sé a los niveles de colaboración que estáis con la Junta», apunta Ponce, «pero el funcionamiento es muy simple: yo colaboro con quienes colaboran». «De todas las subvenciones que habitualmente recibimos hay que destinar una parte a donde la Junta en cada momento nos dice. La Junta nos dice que es para los niños saharauis y yo me tengo que creer que es para los niños saharauis, luego será para carteles de Felipe González y me tengo que creer que es para los niños saharauis. Y nos imponen una serie de condiciones. La Junta en este caso nos ha impuesto que, teniendo en cuenta que es la más alta que ha dado para una escuela de hostelería en toda Andalucía, tenemos que hacer un esfuerzo suplementario y nos han hablado de una cifra redonda, 300.000 euros. Tendríais que aportar la ampliación de la potencia y los 300.000 euros y luego hay otra serie de compromisos a posterori».
«A mí me gusta siempre poner lo peor encima de la mesa», continúa Ponce.
-«Bueno, yo creo que lo que dice Daniel es muy fuerte. Yo me creo que -el dinero- es para gasto social», interrumpe Mellet.
-«Pero yo no. -señala Ponce-. Estoy hablando con unos amigos».
-«Bueno, esto es muy incómodo hablarlo tan siquiera, pero tenemos que buscar entre todos una solución», advierte el director gerente.
El empresario Pedro Sánchez Cuerda les pregunta si se trata de una imposición de la Delegación de Empleo y advierte que una cosa es una donación a la Fundación y otra la colaboración que le están planteando.
Mellet toma las riendas de la conversación para advertir que no se trata de una donación. Pone un ejemplo: «Vamos a soñar, pongamos que me haces una donación de 600.000 euros ahora mismo, pero el problema me lo trasladas tú a mí. Son 600.000 euros, del carajo, pero yo tengo que sacar una parte que no es para la Fundación de Mercasevilla, ni siquiera es para Fernando Mellet. Si fuera para mí o para los cuatro, de puta madre, pero no es eso».
Ante las reticencias del empresario, Mellet insiste: «Hay una parte que no se puede justificar con nada. Si lo queréis entender, lo entendéis, y si no, nada. Ya te digo, si fuera para Fernando Mellet o para los cuatro, de puta madre».
El empresario le pregunta: «Y a ti, cuando te lo dicen de la Junta no puedes plantearles que cómo vamos a hacer esto. ¿Nunca se ha hablado?».
-«Nosotros -habla Ponce- tenemos que ser honestos. Nosotros sí sabemos cómo funciona la Administración. Esto no es Empleo. de todos los proyectos, en todos los ámbitos, en todas las administraciones, cuando ponen dinero...»
José Ignacio, el otro socio del grupo La Raza, pregunta si esto se debe a que la Junta ha subvencionado el cien por cien del proyecto y si hubiera sido diferente si la subvención sólo hubiera financiado el 30% del mismo.
-«Siempre hay que dar para un obra social, por llamarlo de alguna manera», dice Ponce.
José Ignacio expresa entonces su contrariedad: «Tenéis que entender que nosotros no estamos acostumbrados a esto. Me puse muy mal cuando Pedro me contó lo del otro día, nos hemos quedados descolgados, nos sorprende mucho».
-«Mira -dice Ponce- en Mercasevilla respiramos cuando Sevilla decidió no presentarse a la candidatura olímpica, porque todas las empresas públicas teníamos que colaborar con la Fundación Olímpica».
-«Algún día -añade Mellet- cuando nos tomemos si Dios quiere una cerveza y ya no estemos aquí te contaría cosas que.». Ponce entonces deja caer: «Antes había un partido, ahora hay otro».
Ante las objeciones de los empresarios que advierten de que un asunto así no puede plantearse en un consejo de administración, Mellet insiste: «¡Pedro!, que tenemos que buscar una solución, aunque yo asuma el riesgo, hasta ahí puedo, más no te pudo decir, quillo».
-«Es my fuerte el asunto, Fernando», responde el empresario, mientras su socio advierte al director de Mercasevilla: «Para nosotros, que no estamos preparados, es muy fuerte, a lo mejor para vosotros que conocéis este asunto, pero para nosotros es la primera vez que nos piden una colaboración así».
Ponce tercia en la conversación para plantear a los empresarios un escenario futuro: «Bueno, es que la colaboración es muy condicionada por que todos los cursos habidos y por haber van a venir subvencionados».
-«¿Y si no colaboramos?», pregunta Pedro Sánchez Cuerda.
-« Pues ya ves cuántas empresas públicas están haciendo ERES en este país».
-«A nosotros esto nos desborda. No sabemos cómo reaccionar. Tú antes -dirigiéndose a Ponce- no me habías hablado de impuesto revolucionario. ¿Sería por donación, o cómo tú me decías lo del maletín?».
-«No te lo podíamos decir antes porque ya tengo el listado de las subvenciones que van a dar».
Mellet pide soluciones y Ponce ofrece a los empresarios soporte legal mediante facturade los costes repercutidos para el enganche eléctrico. «La factura viene a nombre de la Fundación Mercasevilla y yo os la paso». «Es más legal», conviene Mellet, que insiste: «el problema es resolver la segunda parte».
-«Llevamos una semana mascándolo», interviene José Ignacio . «Está claro que nosotros no tenemos dineroy no estoy dispuesto a colaborar sin saber a dónde va a ir ese dinero».
-«Es que no te vas a enterar. Ni tú, ni. en ese trapo no vamos a entrar», dice Ponce.
El empresario pregunta si hay opción a decir no ,« que esto es ilegal».
-«Dinero no tiene nadie. -dice Ponce-. El primer pago ya está solucionado, pero podemos devolver la subvención».
Mellet tercia para buscar «una solución legal».
-«A base de que yo te firme. se me ocurre trasladarme el problema a mí (un reloj da las siete) . Te firmo que en caso de traslado (a Majarabique) te cedo el equipamiento y la maquinaria y que todos los catering de Mercasevilla los hace la escuela de hostelería, además de un compromiso por escrito de que esto se haga extensivo con todas las empresas públicas. Con Enrique Castaño esto estaba ya conseguido, pero ya no está allí-por el Ayuntamiento-. Con lo que contrate Mir (el concejal delegado que ha sustituido en la gerencia a Mellet) no hay problema y con Torrijos tampoco, ni con las demás de la AIE, porque está Marchena también».
El empresario pregunta: «¿Antonio Rodrigo Torrijos sabe algo de ésto?»
-«Yo no te voy a contestar a eso. Para mí estas cuestiones son muy desagradables. Si la gente confía en mí, tú tienes que entender que yo no pueda dar datos. Tú lo tienes que entender».
-«¿Y si él me lo pregunta?»
-«No te preocupes, que los políticos son tan listos que no te va a preguntar».
Mellet continúa: «Si yo fuera de otra manera aquí estaría sentado Daniel, otro o el de la moto».
El empresario vuelve a preguntar por el problema de la luz y le contesta Mellet.
-«Se me ocurre que yo te hago todo y ya me buscaré la vida. Es lo que puedo decirte por intentar que esto salga adelante de una puta vez. Yo no quiero que esto se pare más, ni reírme en vuestra cara». Al momento advierte: «Lo que estamos hablando aquí tiene que quedar entre los cuatro. Estoy dándote una salida honrosa y honesta. No te puedo hacer más. Si estuvieras ante otro director general esto no sería así».
Mellet comenta que ha estado a punto de cambiar de destino laboral. «Yo he estado a punto de irme a la Junta de Andalucía, me lo han ofrecido, pero quiero cumplir mis compromisos». Y vuelve a insistir en las prácticas habituales de la Administración: «Todos los políticos lo saben, en toda España, en todos lados».
Más tarde vuelve a explicar que no puede asumir la cobertura legal de la colaboración porque está sujeto a inspecciones de Mercasa e insiste en lo que ha costado conseguir la subvención. Ponce reitera que a ninguna escuela de hostelería de Andalucía le han dado tanto dinero.
José Ignacio vuelve a dejar claro que no quiere «estar metido en ese lío». Ponce insiste: «Con esta solución no te mojas en nada» y admite que es un «terreno escabroso» y que su director conocía el contenido de la primera conversación con el empresario. «Hemos ido con toda la sinceridad con vosotros -añade-. Todas las empresas, incluso nosotros que tenemos auditoría, sabemos por dónde movernos, insiste Ponce, que reitera lo importante que es haber obtenido la subvención. «El colchón de la administración está reconocido en un compromiso presupuestario para varios años. Si la escuela funciona, bien; si no funciona, pues, también». Y le anuncia que con este marco de colaboración llegarán a la escuela cursos de la Junta sin «inspección laboral».
Mellet intenta calmar a los empresarios: «El único cuello que corre peligro aquí es el de Fernando Mellet», y hace un discurso muy generalista de la corrupción: «No creo en los sindicatos porque he trabajado para ellosyno creo en los políticos porque conozco a los cuatro grupos. No me creo nada y sigo votando. Si la ciudadanía de a pie supiera todas estas cosas,la realidad política de todos los partidos, de cómo se mueven, habría un golpe de estado ciudadano».
Pedro Sánchez Cuerda se lamenta: «Que tengamos que llegar a esto». Los empresarios insisten en que no participarán en algo ilegal.
Mellet pide disculpas a su subdirector«porque se ha comido un marrón muy gordo el otro día» (en referencia a la primera reunión, la del maletín). Ponce entonces reconoce que a él le queda un año para jubilarse, ...«me importa un carajo», afirma.
Mellet refiere a los empresarios que Ponce es de Izquierda Unida, aunque consta su militancia, como Mellet, en la Agrupación Macarena del PSOE.
Por último, piden a los empresarios que fijen cantidades. Ponce finalmente reitera: «A mí me han pedido 300.000». Proponen hacer pagos de 150.00 euros en seis meses a la Fundación.Mellet dice el B ya es «problema suyo». «Te cedo, que no puedo, el cien por cien de la instalación», promete al empresario.
Cuando se va poniendo fin a la reunión, mintras los empresariso aducen que tienen que estudiar el tema, Mellet plantea «que es legal y es lógico» pedir una comisión por conseguir una subvención.
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