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Javier Marías: «Escribo con brújula y no con mapa, como hace la mayoría; si no, me aburro»

Actualizado 26/11/2004 - 02:35:17
Fernando Iwasaki presentó anoche a Javier Marías en el Aula de Cultura. ROCÍO RUZ
Fernando Iwasaki presentó anoche a Javier Marías en el Aula de Cultura. ROCÍO RUZ

SEVILLA. El escritor Javier Marías presentó anoche su último libro en el Aula de Cultura de ABC, de la mano de su colega y director de este foro, Fernando Iwasaki. Baile y Sueño» (Alfaguara), es la segunda parte de «Tu rostro mañana», cuya primera entrega publicó hace dos años y que se cerrará «previsiblemente» con un tercer volumen. Aunque declaró que detesta «los libros largos de autores contemporáneos», y que antes de sumergirse en la lectura de una obra larga de un contemporáneo suyo, prefiere releer el Quijote «o algunas de las novelas largas que aún no he leído de Dickens», Marías se ha enfrentado al reto indiscutible (que a su vez ha trasladado a sus muchos y fieles lectores) de escribir una novela tan larga y extensa que puede alcanzar las mil quinientas páginas.

La brújula y el mapa

Tal vez su forma de afrontar la creación literaria explique esta paradoja reconocida anoche por el propio autor ante la numerosa concurrencia que asistió a su charla-conferencia en un conocido hotel sevillano. «La mayoría de los escritores -dijo- escriben con un mapa: quiere decir que tienen ya en su cabeza casi toda la historia completa cuando empiezan a escribirla y los ríos, desfiladeros o bestias inmundas con los que se van cruzando ya los tienen en su mente antes de escribir». Y añadió: «Yo, sin embargo, no escribo con mapa sino con brújula, que no quiere decir que lo haga a ciegas sino tal vez sólo a tientas, de tal manera que los ríos, desfiladeros o bestias inmundas los voy descubriendo también yo mientras avanzo en la historia».

La «brújula» de Marías le conduce por un camino determinado, pero no por ello exento de descubrimientos. El autor admite haber escrito algún cuento «con mapa y no con brújula, «pero me aburrí mucho al escribir y no volví a hacerlo», comentó ayer.

Iwasaki comparó «Tu rostro mañana» con «En busca del tiempo perdido»: «Si Proust nos revela la importancia del tiempo perdido-dijo-, Marías nos descubre el valor del tiempo no percibido». Otros críticos la han comparado con el «Ulises» de Joyce, en tanto la novela cumbre del escritor irlandés transcurre en un sólo día y la del autor español en apenas dos. y ambas encierran una reflexión sobre el paso lento del tiempo.

«Tu rostro mañana» iba a cerrarse inicialmente dos volúmenes, pero Marías no pudo asegurar ayer siquiera que la obra vaya a concluir en el tercer tomo, como anuncian las solapas de «Baile y sueño», y se prorrogue, incluso, con nuevas entregas. «Lo puse porque me lo pidió el editor y para animar a los lectores pero ya sé que la contraportada no suele leerse y que nadie me va a exigir cuentas por eso».

Precisamente fue esa aversión suya a los libros largos lo que le llevó a dividir esta novela, que ya alcanza ya las novecientas páginas, por lo que recordó que en principio pensó: «A quien no le guste el primer tomo que no compre el segundo». Otro motivo fue que se inspira en dos personajes reales, su propio padre, el filósofo Julián Marías, víctima de una delación calumniosa al término de la Guerra Civil, hecho que sirve de arranque a «Tu rostro mañana», y el hispanista de Oxford Sir Peter Russell --en la novela Sir Peter Willer, los cuales cuentan con 90 y 91 años, respectivamente.

Superstición

La avanzada edad de estas personas le hicieron pensar al autor en la «falsa superstición» de que el interés por el desenlace de la obra les ayude a seguir con vida varios años más. «A sir Peter Russell lo visité este verano en Oxford, donde vive, y lo encontré incluso mejor que cuando publiqué la primera entrega, hace dos años. Recuerdo que me dijo que se había vuelto a sacar el carné de conducir a los 91 años», dijo.

A su padre, al que visita una vez a la semana, también lo ha visto animado con la trama de la novela, aunque ya no puede leer por sí mismo.

El escritor admitió que los dos relatos sobre la Guerra Civil que se incluyen en este segundo tomo tienen una base real y parten de dos historias -dos atrocidades- que les escuchó a familiares suyos, pero que los personajes que los protagonizan en su libro son totalmente inventados.

También desmintió que el personaje del escritor falangista que luego deja de serlo sea una mezcla de Cela y Torrente Ballester, al asegurar que «no es que tuvieran actuaciones muy dignas después de la Guerra Civil, pero ninguno cometió ninguna atrocidad».

Sobre particularidades de algunos personajes suyos que remiten a escritores actuales, el escritor aseguró que «no señalo a nadie real, aunque elementos sueltos puedan recordarnos a alguien».

«De las cosas más ruines y más bajas» calificó Marías la delación, algo que «hoy en día no parece estar muy mal, pero en mis tiempos estaba muy mal visto ser chivato; incluso entre la gente con menos principios se respeta ese principio; los arrepentidos tal vez ayuden a la Justicia pero, como figura personal, es dudosa y lamentable», señaló en alusión al arranque de su novela, inspirado en la delación que sufrió su padre por parte del que había considerado su mejor amigo, lo que le llevó a la cárcel durante unos meses y a ponerle en serio peligro recién terminada la Guerra Civil.
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