Adolf Hitler, eralizando el saludo nazi - ABC / Vídeo: 70 años después de la liberación de Mauthasen

El viaje a la locura de Hitler: el mediocre militar que «convirtió» a Alemania en antisemita

Laurence Rees, autor de «El Holocausto», afirma a ABC que el «Führer» tuvo que reducir su discurso racista para lograr convertirse en canciller y que su odio hacia los judíos «no fue determinante para que ganara las elecciones»

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«El Estado tiene que realizar una labor educativa completa. Y algún día esto parecerá una hazaña mayor que las guerras más victoriosas». El autor de estas palabras fue el mismísimo Adolf Hitler, y tan convencido estaba de ellas que las dejó escritas en su famoso «Mein Kampf». Para vergüenza de Europa, el tiempo le terminó dando la razón y, después de ascender hasta la poltrona en los años 30, inició una campaña de lavado de cerebro que convirtió a una parte de Alemania en antisemita. Un logro difícil, según explica a ABC el escritor y director inglés Laurence Rees (quien presenta esta semana su última obra, «El Holocausto» -Memoria Crítica, 2017-).

Y es que, para este estudioso del nazismo, el futuro «Führer» no logró la cancillería del país gracias a su «discurso antisemita». Por el contrario, pasó de ser un exsoldado caído en desgracia, al líder de del partido político más grande de Alemania basándose en el miedo a los bolcheviques y al desgaste al que sometió al gobierno germano. «En 1928 llevaba siete años siendo el líder del partido y consiguió apenas un 2,7% del voto. Y por entonces no paraba de hablar de los judíos. Con ese discurso el 97% de los alemanes no le apoyó», explica a este diario.

Con todo, la forma en que logró hacerse con las riendas de Alemania no es el único tema que Rees trata en su última obra (un extenso ensayo de 600 páginas resultado, según afirma, de 25 años de investigación), sino que abarca desde las barbaridades perpetradas por los nazis en los campos de concentración, hasta las leyes que ideó contra los homosexuales y los disminuídos mentales y físicos. Todo ello, eso sí, utilizando como hilo conductor el odio hacia los judíos que, según determina, creció en Hitler tras la Primera Guerra Mundial. «Hay muy pocas evidencias contemporáneas que demuestren que era antisemita antes de la contienda», añade.

A su vez, el autor es partidario de que, aunque a comienzos de los años 30 los germanos conocían la existencia de los primeros campos de concentración, en general la sociedad no sabía las barbaridades que se estaban perpetrando contra los judíos en los dedicados al exterminio. «Para un alemán eran cosas totalmente diferentes», señala.

1-¿Cuándo nació el odio de Hitler hacia los judíos?

Es una pregunta muy amplia y que puede verse desde diferentes perspectivas. Uno de los libros más reveladores sobre esta cuestión lo escribió Brigitte Hamann, una austríaca a la que tuve la suerte de conocer. Ella revolucionó la historiografía porque demostró que, cuando Hitler estaba en Viena antes de la Primera Guerra Mundial, hacía muchos negocios con los judíos. Es decir, que no les odiaba.

Hay muy pocas evidencias contemporáneas que demuestren que Hitler era antisemita antes de la Primera Guerra Mundial. Es cierto que en “Mein Kampf” afirmó precisamente que su odio hacia los judíos nació en ese momento, pero basándome en el trabajo de Hamman no me lo creo. Considero que lo que intentó con el libro es lo que hicieron muchos políticos: crear una historia que apoyase sus creencias de entonces. Él entendía que, si quería convertirse en un gran hombre, no podía ser como todo el mundo. No podía dar la impresión de que había dado tumbos ideológicos a lo largo de su vida. Por eso, posteriormente recordó con cariños a todos los políticos antisemitas que conoció en Viena y exageró lo que sintió en aquel momento para crear esa narrativa.

Creo que no desarrolló el odio a los judíos hasta finales de la Primera Guerra Mundial. Fue tras la Revolución Rusa cuando comenzó a forjar esa fantasía de que los judíos estaban conspirando entre bambalinas. Y en 1919, por descontado, se creía esto a pies juntillas.

2-¿Marcó de forma determinante su vida el antisemitismo?

Hay dos eventos emocionalmente dramáticos e importantes en su vida. El primero fue la muerte de su madre. El segundo fue la Primera Guerra Mundial y las circunstancias de la derrota alemana. Muchos de sus sentimientos más potentes vienen de ese momento. Él se quedó destrozado, como muchos otros, por la pérdida de la guerra. No pudo entender la derrota. A partir de entonces buscó motivos y chivos expiatorios. Así fue como comenzó a creer que los judíos estaban conspirando y que eran una fuerza masiva y malvada. Después empezó a ver conspiraciones judías en todas partes.

En 1921 afirmó que la judía era la cuestión central para la seguridad nacional del momento, y que solo podía ser resuelta mediante la fuerza bruta. Por entonces, tan pronto, creía que su único propósito, su cuestión central como político, era lidiar con este problema de una forma o de otra.

Laurence Rees
Laurence Rees-Crítica

3-¿Sirvió el odio a los judíos a Hitler para lograr el poder?

Es curioso, pero la mentalidad antisemita no fue determinante para que Hitler ganara las elecciones. En 1928 llevaba siete años siendo el líder del partido y consiguió apenas un 2,7% del voto. Y por entonces no paraba de hablar de los judíos. Con ese discurso el 97% de los alemanes no le apoyó.

Cuatro años después, sin embargo, se convirtió en el líder del partido más grande de Alemania, y no gracias al antisemitismo. De hecho, si se estudian los discursos que dio durante la época, se puede ver que no hablaba apenas de los judíos. Se limitaba a cargar contra los peligros del bolchevismo, ensalzar la unidad nacional y afirmar que la democracia estaba destruyendo Alemania. Eso no significa que ocultara que era antisemita, pero simplemente le “bajó el tono” a este tema. Cuando accedió al poder le volvió a “subir el tono”.

«Hitler no se convirtió en el líder del partido más grande de Alemania por su política antisemita»

4-¿Quién era Hitler? ¿Un político magistral, o un perturbado que supo aprovechar las circunstancias para llegar al poder?

No se si existe una respuesta simple a esta pregunta. Hay una episodio en el libro en el que se explica como, tras una cena, Hitler estaba dando una charla a sus compañeros. Eran los años 40 aproximadamente. Aquel día habló de forma sincera sobre la transformación que ocurrió dentro de sí tras la Primera Guerra Mundial. Explicó que, a lo largo de su existencia, había visto cosas que le habían convencido de que la vida era brutal. De que todos somos animales y de que hay que obtener lo que se quiere, aunque sea con un nivel de brutalidad animal.

5-¿Instó a sus oficiales a que cometieran todo tipo de tropelías contra los judíos?

Todos se subieron a ese carro. Eso es porque, si eres el “depredador”, la vida puede ser excitante y divertida. Imagina que trabajas para alguien que te dice que hagas lo que quieras. No solo eso, sino que te propone que pienses lo que quieres hacer (por muy bárbaro que sea) y que él lo llevará a cabo. Eso es lo que ocurrió. A Hitler le emocionaba que sus subordinados le propusieran una idea cuanto más radical, mejor.

En el libro cito las notas de la reunión escritas después de la “Noche de los cristales rotos” por Goering y otros jerarcas nazis. Algunas partes de estos escritos no tienen límite, son una auténtica barbaridad. Pero esas locuras gustaban a Hitler.

Un ejemplo es que Goebbels afirmó en esa reunión que estaba harto de ver a los judíos en el “Grunewald”, un bosque ubicado en Berlín. Que no quería que se mezclaran con los alemanes. Goering afirmó entonces que él crearía una sección del bosque destinada solamente a los judíos y que en ella metería animales graciosos y extraños que parecieran judíos.

«A Hitler le costó implantar el antisemitismo en la sociedad»

Goebbels también llegó a afirmar que habría que dejar un compartimento específico para los judíos en el tren. Goering le respondió que le parecía bien, pero le preguntó qué se podría hacer cuando el resto del tren estuviese lleno, y el vagón de los judíos vacío. La respuesta fue tajante: sacar a los judíos de ahí y sentarles en el retrete durante todo el viaje.

Todo esto eran locuras. Si se les hubiese ocurrido enviar a los judíos a la Luna no lo habrían hecho, pero no por falta de ganas, sino porque no sabrían llevarlo a cabo. Cualquier cosa era posible para ellos si buscaba denigrar a los judíos.

6-En su libro afirma que, poco después de que Hitler tomara el poder, la sociedad empezó a escupir por la calle a los judíos y a despreciarles. ¿Eran los alemanes antisemitas?

No es tan sencillo. Los alemanes no empezaron a ser antisemitas repentinamente. De hecho, se podría señalar lo contrario, que a Hitler le costó implantar esta idea en la sociedad. Pero esta cuestión es muy difícil de medir.

Es cierto que en Alemania había cierto antisemitismo latente, pero también es verdad que pudo haber otras motivaciones que explicaran por qué y cómo pudo pasar esto. Si repentinamente sabes que puedes tratar mal a alguien sin ningún tipo de consecuencia, y lo haces, no tiene por qué ser por antisemitismo. Puede ser porque tienes envidia de tu vecino porque es más rico o porque tiene una casa más bonita.

Algunos también creían que, para encajar en el nuevo mundo que se había creado tras la elección de Hitler, debían ser antisemitas para que nos les tildasen de “amantes de los judíos”. Los trabajos académicos de los últimos 30 años han demostrado que la Gestapo recibía una cantidad enorme de denuncias que los mismos alemanes enviaban contra sus vecinos.

Hitler, durante las elecciones de 1936
Hitler, durante las elecciones de 1936

7-¿Es Alemania culpable del nazismo?

Desde luego los alemanes son responsables del hecho de que creciese el partido nazi. Nació allí, y allí se hizo grande. Pero si te refieres a que son los únicos capaces de perpetrar esas atrocidades contra los judíos, la respuesta es no.

El ejemplo es lo que hicieron los rumanos. Algunas de sus unidades cometieron atrocidades que hasta para los nazis eran demasiado brutales. Además, una gran parte de los guardias de los campos de concentración eran de esta región.

Por otro lado, el gobierno francés tomó la decisión de enviar a Auschwitz a multitud de niños judíos. Los nazis no habían pedido que fueran deportados, pero los galos querían deshacerse de ellos. He conocido a personas a las que se trató de forma sádica en Francia por el mero hecho de ser judíos. Hace unos años entrevisté a una mujer que había sido detenida por la milicia paramilitar en el sur del país, y que fue maltratada de forma terrible.

Otro tanto pasó con los eslovacos, que pagaron a los alemanes para que se llevasen a los judíos con una única condición: que los deportados jamás regresasen.

Así que no creo que el nazismo sea inherente al espíritu alemán. Ocurrió allí debido a una serie de motivos explicables históricamente. Gracias a circunstancias concretas, pero no iría más lejos.

8-¿Tenían los alemanes conciencia de lo que ocurría en los campos de concentración creados a principios de los años 30?

En parte es un problema de términos. Si eras alemán había una diferencia gigantesca entre un campo de concentración y un campo de exterminio. Eran completamente diferentes. Los primeros estaban construidos deliberadamente cerca de los pueblos y de las ciudades. Todo el mundo sabía que existían y que se habían creado a principios de los años 30. Muchos alemanes defendían estos campos y afirmaban que había sido buena idea crearlos.

La mayoría de la gente que se enviaba a los campos de concentración en los primeros años del nazismo salía después de 18 meses. Sobrevivía sí, aunque tras haber sufrido todo tipo de barbaridades.

«Algunos alemanes creían que los campos no eran agradables, pero sí necesarios»

9-¿Estaban los alemanes a favor?

En Inglaterra teníamos un partido de derechas que decía que había que frenar el crimen, sacar a los sintecho de las calles... En Alemania hubo un movimiento en este sentido. Se aplicó una solución rápida. Entrevisté a un alemán de la época que me llegó a decir que, antes de Hitler, los ciudadanos no podían atravesar el parque sin que les atracaran o les persiguieran niños pidiendo dinero. Según él, tras el ascenso de Hitler -y gracias a estas primeras prisiones- eso se terminó. Otra persona me explicó que estos campos no eran agradables, pero que eran necesarios. Era una idea general.

Los alemanes no sabían que este tipo de mentalidad iba a llegar a lo que llegó. Sabían que vivían en un estado policial y la gente tenía tanto miedo del comunismo (pues pensaban que era posible que asumiera el control). Por eso a muchos les pareció bien. Porque entendían que las personas que eran enviadas a los primeros campos de concentración eran criminales violentos o gente contraria al estado.

10-Pero en muchos casos hay cámaras de gas en estos campos...

Sí, pero no en los años 30. La matanza sistemática que empezó a darse en algunos de estos sitios fue un producto directo de la guerra. Cuando vemos fotos de estos campos siendo liberados pensamos... ¿Cómo es posible? Pero estos niveles de barbarie fueron un producto de la contienda.

Yo cito en el libro un montón de informes y de artículos de 1944 que demuestran el terror que ocurría en los campos. La gente salía de Dachau y hablaba de las barbaridades que había experimentado. Pero eso lo explicaban los alemanes afirmando que los mismos que eran confinados en aquellas prisiones eran los prisioneros peligrosos que podían atentar contra Alemania y que, para poder evitar el caos, había que encerrarles.

11-¿Cómo pudo generalizarse esa violencia?

Una de las cosas más fascinantes es que un gran número de personas que no quería ningún tipo de violencia votó deliberadamente a un partido violento. Todos ellos pensaron que el partido nazi sería el único capaz de proporcionar un mundo no violento. Es una paradoja increíble.

12-¿Una vez comenzada la guerra, sabían los alemanes de la existencia de las cámaras de gas?

Hay que diferenciar entre los niveles de conocimiento. Si preguntamos “¿Sabían muchas personas de a pie que había cámaras de gas?”, la respuesta es que no. Esto se debe a que la existencia de estos lugares era uno de los mayores secretos del estado. Pero sí es cierto que la gente sabía que algo malo les estaba ocurriendo a los judíos.

Al fin y al cabo muchos de ellos habían sido deportados al este, y en Alemania se sabía -gracias a los testimonios de aquellos que regresaban- que en ese frente se estaban cometiendo todo tipo de atrocidades y barbaridades contra ellos.

13-¿Qué medidas creó Hitler entre 1933 y 1939 en contra de homosexuales y disminuidos mentales?

Desde el punto de vista nazi (si es que se puede decir esta expresión) se entendía que debían crear el perfecto estado racial. Y eso es lo que intentaron hacer. El problema es que aquellos que no encajaban eran perseguidos. Eso es lo que sucedía con los homosexuales y los disminuidos mentales y físicos.

Los segundos eran vistos como una abominación porque en la naturaleza hubieran muerto. Habrían sido abandonados. Los nazis no entendían qué se les alimentase y se les permitiese tener hijos. Para ellos no era algo plausible. Por eso crearon varias leyes de esterilización.

Hitler pasa revista a sus tropas en territorio polaco
Hitler pasa revista a sus tropas en territorio polaco-ABC

Pero realmente las barbaridades contra ellos se iniciaron poco antes de 1939. Hitler siempre afirmaba que, si hubiera una guerra, sus políticas serían mucho más radicales. Y así fue. Por eso las primeras leyes relacionadas con la eutanasia de los niños disminuidos se llevaron a cabo cuando la guerra iba a comenzar. Y algo parecido pasó con las normas sobre la eutanasia adulta.

Un ejemplo es que, cuando los médicos que encargados de poner en práctica la eutanasia adulta le pidieron a Hitler una autorización escrita, él lo fechó de forma incorrecta. Escribió “1 de septiembre de 1939”, el día que comenzó la Segunda Guerra Mundial. Es decir, que aquellas medidas las asociaba directamente con la contienda.

En definitiva, toda la barbarie fue escalando a medida que el comienzo de la guerra se avecinaba.

«Hitler murió orgulloso por haber matado a seis millones de judíos»

14-¿Murió Hitler contento de haber asesinado a seis millones de judíos?

Absolutamente. Él estaba muy orgulloso. Si lees el último testamento que escribió se ve que estaba muy satisfecho de lo que había hecho. Si te remontas a la Primera Guerra Mundial puedes ver que estaba viviendo en un mundo de fantasía. Creía que los judíos eran culpables de la derrota de Alemania. Y, en este caso, consideraba que no se habían escapado.