Córdoba


martes 28 de julio de 2015
Valoración:
RAMÓN PÉREZ-MAURA
Se trata de descalificar sin debatir. Seguir presentando la Monarquía como algo caduco, viejuno, represivo...
ENTRE todos los disparates que asolan a la institución monárquica en los últimos tiempos al fin alguien ha contrapuesto una iniciativa práctica. En este caso es el profesor Charles Powell, director del Real Instituto Elcano y responsable en estos días de un curso en la UIMP sobre «Monarquía, Constitución y Democracia. España en perspectiva comparada». Lo verdaderamente sorprendente es que un curso así sea excepcional. Y es que en un país en el que hay unas 80 universidades que suman casi 3.000 departamentos y más de 10.000 catedráticos no hay ni una sola cátedra, no digamos ya un departamento, dedicados a estudiar la institución monárquica. A teorizar sobre ella. A hacer comparaciones prácticas. Como se hace en el curso de Powell, podríamos partir de la base de las estadísticas de la Universidad de Gotemburgo, que clasifica 175 estados del mundo en 40 monarquías y 135 repúblicas. Y de esas 40 monarquías, según los criterios de la ONG Freedom House, 24 son democracias. Y según el Índice de Desarrollo Humano que elabora la ONU, esas 24 monarquías democráticas tienen mejor índice de desarrollo humano medio que las 53 repúblicas democráticas existentes. Y podríamos seguir dando datos sobre nuestro sistema político que quizá sorprendieran a algunos. Pero no hay manera. De lo que se trata es de descalificar sin debatir. Seguir presentando la Monarquía como algo caduco, viejuno, represivo... Sin que la mayoría de los que sostienen esas tesis se hayan molestado en mirarse al espejo.
La Monarquía, por más que moleste a algunos, es el sistema consustancial con el ser español. Es el que nos ha gobernado desde la noche de los tiempos hasta el presente con paréntesis trágicos que nadie sensato puede reivindicar y de los que, los que salen a la calle con la bandera rumana en ristre no tienen ni idea de lo que realmente fueron. ¿Cómo es posible que esta Universidad española que cada vez tiene una orientación más práctica y menos teórica no dedique el más mínimo interés a la institución capital del Estado? Y no sólo eso, se ignora radicalmente una institución que ha marcado la política del mundo entero, que ha evolucionado de diferentes maneras en distintas partes del planeta y que aún hoy tiene características radicalmente diferentes: desde la Monarquía española, constitucional, a la saudí, autoritaria, pasando por la malaya o la vaticana, que son electivas.
Mientras las facultades de Ciencias Políticas están atiborradas de podemitas seguidores de Iglesias Turrión, dedicados a promover la revolución (pendiente) nadie en España parece molestarse en formular un corpus teórico sobre la institución que define nuestro sistema político. Y en estas cuestiones, cuando no lo hacen los que están a favor, acaban haciéndolo los que están en contra. Y responder siempre es más difícil.