Cartel de campaña del líder del FPÖ, Christian Strache
Cartel de campaña del líder del FPÖ, Christian Strache - REUTER

La extrema derecha austriaca acaricia la formación de gobierno

El 33% en intención de voto al ÖVP deja muy atrás al 27% de los socialdemócratas del SPÖ, que ha promeido pasar a la oposición

CORRESPONSAL EN BERLÍNActualizado:

El gobierno de Austria anunció ayer una demanda ante el tribunal superior de la Unión Europea contra el plan de peajes en las autopistas de Alemania, un sistema de cobro que entrará en vigor en 2019 y que considera «discriminatorio» para los ciudadanos austriacos. A solo tres días de las elecciones, llevar a Merkel a los tribunales constituye una baza para restar votos a la ultraderecha del FPÖ, una carta a la que ha jugado con éxito el actual ministro de exteriores y líder de los conservadores del ÖVP, Sebastian Kurz. Todos los sondeos coinciden en vaticinar que Kurz, a sus 31 años de edad, se convertirá en el jefe de gobierno más joven de la UE, tras asumir en mayo las riendas de su partido y reorientarlo hacia la derecha con un discurso muy crítico con la inmigración y en confrontación con la política de la canciller alemana. Su 33% en intención de voto deja muy atrás al 27% de los socialdemócratas del SPÖ y a los herederos de Jörg Haider, la extrema derecha del FPÖ, a la que ha conseguido placar en su ascenso. Europa teme, sin embargo, que la promesa del líder socialdemócrata de que pasará a la oposición si no logra ganar las elecciones pueden suponer la apertura de las puertas del poder a la extrema derecha, ya que el resto de partidos -Los Verdes (ecologista), Neos (liberal) y Lista Peter Pilz (izquierdista, escindido de Los Verdes)-, obtendrían porcentajes demasiado bajos, entre el 5-7 % cada uno, como para ser relevantes a la hora de formar una coalición de gobierno.

El FPÖ, desplazado por los populares austriacos del primer lugar que ocupaba hasta hace solo unos meses en las encuestas, acusa a Sebastian Kurz de haberle «robado» sus ideas. El líder de los ultras, Hainz-Christian Strache, se valió del malestar creado por la crisis de los refugiados para escalar en las encuestas con un mensaje nacionalista, de defensa de la «patria austríaca» y de lucha contra la inmigración, en especial la musulmana. Strache ha mostrado sin embargo disposición a participar en un gobierno conjuntamente con Kurz, aunque algunos analistas señalan que, ante esa posibilidad, el socialdemócrata Christian Kern rectificaría en su intención de pasar a la oposición. Ese paso aportaría por otra parte gran desconcierto en el electorado, porque fue precisamente la ruptura de la gran coalición entre populares y socialdemócratas, el pasado mes de mayo, lo que dio lugar a estas elecciones anticipadas.

Acercamiento al grupo de Visegrado

En una campaña cuyo único tema a debate ha sido la inmigración y protagonizada por jugadas sucias como no se recordaban en la historia de la democracia austriaca, Strache se ha beneficiado de «fakes» en las redes sociales, mentiras y supuestos sobornos que han llevado incluso a la dimisión de figuras destacadas del partido socialdemócrata. Su última propuesta ahonda en la línea anti europea, prometiendo un acercamiento de Viena a los países de Europa Central que integran el grupo de Visegrado y que se oponen a muchos proyectos de la Comisión Europea. «Sería bueno que pasáramos a ser miembros del grupo de Visegrado», ha dicho en un debate televisado en el que también participaba el todavía el canciller socialdemócrata Christian Kern.

Una alianza con ese grupo informal de países integrado por Polonia, Hungría, la República Checa y Eslovaquia sería pertinente, según Strache, «aunque no sea por razones históricas o geográficas».

El grupo de Visegrado, sobre todo los gobiernos de Budapest y Varsovia, se niega a aceptar las directrices de Bruselas en materia migratoria y pone serios problemas a la delegación de soberanía y la visión del Estado de derecho que se impone en la UE. El FPÖ ya ocasionó un enfrentamiento con las autoridades europeas cuando era liderado por Jörg Haider, y Austria fue sometida entonces a sanciones económicas por parte de las instituciones europeas.