Cerca de 25 horas es lo que tarda un Citroën Cactus en «nacer»

Todos los modelos que salen de la planta de Villaverde en Madrid es sometido a unas rigurosas pruebas de calidad

MADRIDActualizado:

Un tiempo estimado de 25 horas es lo que tarda en fabricarse en la planta de Villaverde (Madrid) cada nueva unidad del Citroën C4 Cactus. Este modelo «made in Spain» se somete a unas rigurosas pruebas de control de calidad, tras recorrer los casi 5,4 km desde que su carrocería se empieza a ensamblar hasta que sale de la zona de acabado. Salen de Madrid unos 450 Citroën Cactus diarios.

Uno a uno todos los modelos que se fabrican en la planta de Villaverde pasan por un circuito de pruebas donde técnicos expertos los hacen circular por diferentes tipos de pavimento, con un adoquinado y configuración que imitan todas y cada una de las posibilidades de firme que un conductor se puede encontrar en su día a día. En este circuito los especialistas son capaces de detectar cualquier posible fallo en la suspensión, en los ajustes de las puertas, salpicadero y motor.

«Hace muy poco detecté un sonido que procedía de la pantalla multimedia», nos comenta uno de los responsables de realizar este tipo de test de calidad. «Al final resulta que se trataba de la etiqueta de un cable, que estaba colocada al revés, y al pasar por el adoquinado rozaba con un plástico». Un detalle que de no ser detectado a tiempo podría haber provocado el lógico malestar en el futuro propietario del coche.

En esta pista se prueban cada uno de los coches que salen de la fábrica de Villaverde
En esta pista se prueban cada uno de los coches que salen de la fábrica de Villaverde

Pero este proceso de control de calidad no es el único al que se someten los vehículos, ya que durante todo el proceso de fabricación se controla que cada una de las piezas esté donde tiene que estar. Además del personal que a mano ensambla componentes del vehículo, en esta fábrica 319 robots se encargan de montar el nuevo Cactus, de modo que se ha logrado una automatización del 96% en el área de chapa en la que se aplican 4.096 puntos de soldadura de la carrocería.

Como novedad para este modelo, la carrocería que antes se desplazaba a través de una cadena de montaje ahora se mueven mediante un sistema magnético de «carritos autónomos».

La planta madrileña, donde se fabrica este modelo en exclusiva para todo el mundo, se ha adaptado a los cambios tecnológicos y a los desafíos técnicos que supuso la primera generación de este modelo, en el que el confort es una de las grandes prioridades a la hora de diseñarlo y configurar sus tecnologías y equipamientos.

Historia de la automoción

154.000 metros cuadrados de terrenos, 1.842 trabajadores de 17 nacionalidades distintas y 87.300 vehículos al año. Las cifras de la planta de PSA en Villaverde impresionan por su magnitud, pero la planta en sí asombra por su historia. Por las líneas de montaje de la factoría, inaugurada en 1951 por Eduardo Barreiros, han pasado vehículos icónicos como el Simca 1000, el Peugeot 207, el Citroën 3 o el C4 Cactus.

Durante la etapa de Barreiros, que se prolongó hasta la década de 1960, llegaron a producirse 4.500 motores de desarrollo propio. Motores que supusieron la primera piedra de una empresa que acabaría fabricando sus propios camiones y automóviles, estos últimos en colaboración con Chrysler y bajo la denominación Dodge. Estos últimos comenzarían a ver la luz en 1965, año en el que el centro produjo 16.500 motores, 10.000 camiones, 4.600 tractores, 890 autobuses y 360 carretillas transportadoras.

Al año siguiente, 1966, comenzó la fabricación del Simca 1000. En 1967, Chrysler se convierte en accionista mayoritario y la factoría pasa a estar bajo la denominación de «Chrysler España, S.A». En 1969 se inicia la fabricación del SIMCA 1200, y el año 1975 de otros nuevos modelos: el Chrysler C-7 (Chryler 180, Chrysler Diésel y Chrysler 2 l.) En ese año se produjeron 66.874 automóviles, junto con 6.661 camiones y 5.214 tractores.

Dos años después, en el año 1977, es cuando se inicia la fabricación del último modelo con denominación Chrysler que fue producido en este centro, el Chrysler 150 y que continuará fabricando, pero ya con una nueva denominación el año siguiente.

Talbot

En 1978, el Grupo PSA llegó a un acuerdo con Chrysler con respecto a las empresas europeas de la firma norteamericana, adquiriendo la totalidad de las acciones de éstas, pasando el centro a estar bajo una nueva denominación social, «Automóviles Talbot S.A.», y ya definitivamente dentro del Grupo PSA Peugeot Citroën.

En 1980, las instalaciones produjeron 4.151 vehículos industriales, 2.068 motores comerciales y 65.719 automóviles ya bajo la denominación de Talbot (Talbot 150, Talbot 1200...). Es en este año cuando se inicia la producción en serie del Talbot Horizon, con un volumen fabricado en el primer año de 17.516 unidades, y el lanzamiento industrial del Solara.

A partir de este año el centro comienza a especializarse únicamente en el automóvil, desgajándose la parte de camiones en la sociedad Hispavinsa, que acabaría integrada en Renault Vehículos Industriales. Durante esta etapa se fabricarán también los motores diésel Peugeot XUD y el montaje en ellos de la caja de cambios BE1, y se inicia la producción del Talbot Samba.

En diciembre de 1983 llega el que sería el vehículo de marca Peugeot producido en el centro, el 205, modelo del que se fabricaron en el centro 1.188.811 unidades y que fue uno de los ejes por los que iría la actividad industrial hasta 1999. Le seguirían el 309 y el 306, al tiempo que se sucedieron en la fabrica una serie de mejoras tecnológicas para integrarla totalmente en el entramado de PSA.

Cactus: de Madrid para todo el mundo

En línea con la evolución del grupo en España, la planta se integró en 2001 en PCAE , Peugeot Citroën Automóviles España, como punto clave de cara al futuro de la compañía. Un futuro que sigue saliendo día a día de sus líneas de montaje, con el C4 Cactus que se fabrica en Madrid para todo el mundo, uno de los coches más innovadores de los últimos años.

En un encuentro con la prensa, en el que el director de Marketing y Comunicación de Citroën para España y Portugal, Antoine Burguière, puso de manifiesto los puntos fuertes del modelo, el director del Centro de Madrid, Óscar Fernández, destacó que «la planta de Madrid dispone de los más altos niveles de Calidad, para asegurar que cada Nueva Berlina C4 Cactus superará las expectativas de las personas y los estándares más exigentes. Cada uno de los vehículos que sale del Centro de Madrid se somete a controles específicos de aspecto, realización geométrica, conformidad, estanqueidad, calidad y funcionalidad o pruebas en la pista de la planta de Villaverde, para asegurar el perfecto funcionamiento de sus órganos mecánicos y su equipamiento funcional y de confort». En total, se trata del control de más de 1.500 características.

Por su parte, el director general de Citroën para España y Portugal, Pablo Puey, destacó «la competitividad y la gran labor que se realiza en el Centro de Madrid», así como la importancia que para la marca tiene este modelo, al que calificó como «un auténtico símbolo de la nueva Citroën». Según afirmó, un modelo clave para entender el nuevo posicionamiento de Citroën y su filosofía de marca. En este sentido, Pablo Puey aprovechó el encuentro para recordar la nueva ofensiva de producto de Citroën, con modelos totalmente diferentes, situados en distintos segmentos, que comparten un mismo aire de familia, como el Nuevo C3, el Nuevo SUV Compacto C3 Aircross o la Nueva Berlina C4 Cactus. Estos dos últimos, junto a los C4 SpaceTourer, Grand C4 SpaceTourer, C-Elysée y Berlingo «forman una gama «Made in Spain» líder, de la que estamos realmente orgulloss», declaró.

Puey expresó además su malestar por la «demonización» de los vehículos diésel, que en la actualidad ofrecen registros de emisiones similares a los de los vehículos de gasolina. En este sentido criticó la información que en ocasiones ofrecen algunas administraciones que «amenazan con la prohibición de circular a los diésel a partir de determinadas fechas» sin dejar claro que se trata de los vehículos más antíguos y que sí son «realmente contaminantes» los que van a sufrir este tipo de restricciones a la circulación. En la actualidad las ventas de gasolina de Citroén han superado el 50% frente a los diésel. Como dato curioso, el 60% de las ventas de Citroën en España son de coches fabricados en España.