Operario con exoesqueleto en la factoría de PSA de Vigo
Operario con exoesqueleto en la factoría de PSA de Vigo - Grupo PSA

Humano y máquina: los «Robocop» que fabrican coches en España

PSA, en su centro de Vigo, es el último gran fabricante en incorporar el uso de exoesqueletos en las líneas de producción, algo que ya ha sido probado en la factoría de Ford de Almussafes (Valencia)

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Hombres y mujeres, aunque con la fuerza de una máquina. El centro de Vigo del grupo PSA es la última factoría española de coches en incorporar el uso de exoesqueletos en sus líneas de producción, algo que también prueba la fábrica de Ford de Almussafes desde febrero de este año.

Los exoesqueletos son dispositivos que facilitan asistencia a la actividad muscular de determinadas zonas anatómicas a través de medios activos (con energía) o pasivos (con redistribución mecánica a otras zonas musculares), contribuyendo así a la prevención de trastornos musculo-esqueléticos. En el caso de la factoría gallega, estos asistentes se han desarrollado con la colaboración de CTAG (Centro Tecnológico de Automoción de Galicia) y de la aseguradora Mutua Universal.

Según explican desde el fabricante galo, PSA aporta su experiencia en el proceso de fabricación en línea y en las mejoras ergonómicas, los expertos internacionales en exoesqueletos del área de Procesos/Innovación de CTAG analizan la apropiación y eficiencia en los procesos y los expertos del Laboratorio de Ergonomía de Mutua Universal desarrollan las técnicas de medición neurofisiológica de la actividad muscular por electromiografía de superficie y el análisis de movimiento 3D.

Antes de iniciar las pruebas, estos expertos (médicos, ergónomos, fisioterapeutas, psicólogos e ingenieros) definieron conjuntamente unos protocolos metodológicos con el fin de garantizar la coherencia entre los resultados finales del estudio y los objetivos buscados. Los protocolos se constituyeron en varias fases sucesivas con pruebas a superar.

«Lo primero que se le pide a cualquier dispositivo de este tipo es que suponga una ayuda para el usuario, facilitándole la realización de determinadas tareas, pero sin generar efectos contrarios para su confort o su salud», explica el responsable del servicio médico del centro de Vigo, el doctor Jose Luis Martinez-Murillo Méndez.

La Responsable de Ergonomía de la planta, María Isabel Fontano Blanco, asegura que, por esta razón, «es importante realizar estudios previos antes de adoptar este tipo de dispositivos, ya que no todos los dispositivos disponibles en el mercado resultan adecuados para el confort y la salud de las personas, al mostrar más inconvenientes para su uso que ventajas (peso excesivo, incomodidad de uso, etc.)».

Los test realizados en el Centro de Vigo incluyen varias fases objetivas (mediciones técnicas) y subjetivas (análisis de la percepción de los usuarios tras su uso). Al final de cada fase de pruebas se realiza un balance de los resultados que se concreta en una decisión de «GO» (continuar el estudio) o «NO GO» (no continuar el estudio y descartarlo).

Actualmente, el centro de Vigo está realizando la fase final del estudio (test en línea de Montaje) de un exoesqueleto, que asiste en las operaciones con brazos levantados (puestos bajo caja), trasmitiendo las cargas (el propio peso de los brazos) a las caderas-piernas a través de un eje vertical que hace las veces de columna vertebral. La finalización de estos test está prevista para inicios del mes de julio y sus resultados serán compartidos con el resto de las plantas de Groupe PSA.

Nueve unidades en Valencia

En el caso de la factoría valenciana de Ford, que prueba esta tecnología desde febrero, los nueve exoesqueletos que se utilizan actualmente están fabricados con titanio y fibra de carbono y ayudan a los operarios de la línea de montaje a levantar, mover o cargar cualquier cosa que pese más de tres kilos cuando están de pie en una postura forzada.

Durante el programa inicial del pruebas y desarrollo del exoesqueleto, los responsables de producción pidieron su opinión a cerca de 200 trabajadores de la planta para que contasen cómo podría mejorar su trabajo uno de estos trajes. Después, se seleccionó a 100 trabajadores a los que se consideró que podrían ser los más beneficiados del uso de esta tecnología, que trabajaron con los diseñadores de los dispositivos.

Los usuarios de los exoesqueletos realizan gran cantidad de movimientos o manejan piezas incómodas como depósitos de combustible. Según Ford, el programa piloto tuvo «tanto éxito» que más de 20 trabajadores los emplean desde abril de forma ininterrumpida. Uno de estos trabajadores, Ramón Navarrete, explicó a Efe que su trabajo «puede ser como ir al gimnasio, y tienes que estar realmente en forma para realizar algunas de las tareas». Por eso, el exoesqueleto «supone una gran diferencia, me siento mucho más fresco al final del turno de trabajo».

Trabajar en la línea de montaje requiere conocimientos, habilidad, y puede resultar «físicamente exigente», de ahí que los exoesqueletos pueden ayudar a reducir el estrés en los empleados y facilitar la ejecución de trabajos, según el vicepresidente de Fabricación de Ford Europa, Dale Wishnousky. De aquí a 2020, el 25 por ciento de europeos tendrá más de 60 años, y se prevé que los trabajadores más veteranos y aquellos con problemas de movilidad o desórdenes musculoesqueléticos sean quienes más se beneficien de la utilización de estos trajes. En toda Europa, los desórdenes musculoesqueléticos representan el 61 por ciento de todas las enfermedades laborales.