J. MORILLO / FOTOS: VANESSA GÓMEZ

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No solo de grandes muestras de pintura barroca vive el Año Murillo. Sus organizadores, de hecho, han planteado un programa en el que la revisión de la obra del pintor sevillano, del que se cumple el IV centenario de su nacimiento, con aproximaciones de los creadores actuales a su obra.

 

En este último capítulo se encuadra «Murillo y la Facultad de Bellas Artes 400 años después», que ayer se inauguró en la sala Santa Inés y que presenta obras de 64 profesores de este centro de la Universidad de Sevilla creadas, la gran mayoría, para esta exposición.

 

«Son revisiones con un sentido de homenaje a Murillo realizados por 64 profesores y que representan tanto la diversidad de técnicas como de planteamientos artísticos, alternándose lo conceptual y contemporáneo con piezas que responden a una formación más técnica y clásica», explica Fernando Infante, comisario técnico de la muestra junto a la también profesora Marisa Vadillo.

 

La exposición, que estará abierta hasta el 28 de enero, también homenajea a Murillo como precursor de la Facultad de Bellas Artes, ya que fue el fundador de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, la primera en impartir conocimientos técnicos en la ciudad.

 

Bajo estos presupuestos, la muestra presenta obras de, entre otros profesores, Simón Arrebola, Paco Lara-Barranco, MP&MP Rosado, Daniel Bilbao, Isabel Sola, María José González, María José García del Moral y Rita del Río. Una de las preocupaciones de los comisarios era poder dar algo de unidad y orden a la variedad de enfoques y procesos técnicos de las obras.

Así, explica Infante, se ha optado por dividir la muestra en seis secciones que «unen en cada una de ellas obras que tienen que ver con diferentes aspectos y temas relacionados con Murillo, independientemente de la técnica y planteamiento empleado».

 

De esta forma, «Las calles del Olimpo», muestra a los mendigos que tango atrajeron al pintor sevillano, según explica el comisario. «Honesta soberanía» rehace con una cierta ironía, continúa, algunos autorretratos del pintor sevillano.

 

«La época visitada» aúna visiones barrocas que reconstruyen valores escenográficos, adaptaciones de mitos o la iconografía del tiempo del pintor; mientras que «Objeto y alegoría», interpreta el valor simbólico de los objetos que utilizaba el artista.

 

«Sacramento y trascendencia» se centra en los temas religiosos; mientras que «El primo instante» muestra en numerosas obras la importancia de la «Inmaculada» en su obra.

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