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Agricultores - FAO
INFORME DEL IPBES

La degradación «crítica» de la tierra está socavando el bienestar de 3.200 millones de personas

Para 2050 se estima que habrá escapado de los impactos de la actividad humana solo el 10% de la superficie del planeta

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El empeoramiento de la degradación de la tierra causada por las actividades humanas está socavando el bienestar de las dos quintas partes de la humanidad, impulsando la extinción de especies y la intensificación del cambio climático. También es un importante contribuyente a la migración humana masiva y el aumento de los conflictos, según el último informe de la Plataforma intergubernamental científico-normativa sobre diversidad biológica y servicios ecosistémicos (IPBES), que fue aprobado durante la sexta sesión del Plenario de IPBES, celebrada este lunes en Medellín (Colombia).

Agricultura y ganadería

La expansión rápida y el manejo insostenible de las tierras de cultivo y pastoreo actúan de forma directa sobre la degradación de la tierra, causando una pérdida significativa de biodiversidad y servicios ecosistémicos a nivel mundial (como la seguridad alimentaria, la purificación del agua o el suministro de energía, por ejemplo). La situación ha alcanzado niveles «críticos» en muchas partes del mundo, asegura el informe.

Menos del 25% de la superficie terrestre ha escapado a los impactos de la actividad humana

«Con impactos negativos en el bienestar de, al menos, 3.200 millones de personas, la degradación de la superficie terrestre de la Tierra a través de las actividades humanas está empujando al planeta hacia una sexta extinción masiva de especies», destacó el profesor Robert Scholes, co-director presidente de la evaluación.

«Los humedales se han visto particularmente afectados», añadió el Luca Montanarella, otro de los co-directores del análisis. «Hemos documentado pérdidas del 87% en áreas de humedales desde el comienzo de la era moderna, con un 54% de pérdidas desde 1900».

Según los autores, la degradación de la tierra se manifiesta de muchas maneras: abandono de la tierra, disminución de las poblaciones de especies silvestres, pérdida de la salud del suelo, de los pastizales y del agua dulce, así como la deforestación.

Los motores subyacentes de la degradación de la tierra, asegura el informe, guardan relación con los estilos de vida de alto consumo que se manifiestan en las economías más desarrolladas y su «combinación con el aumento del consumo en las economías en desarrollo y emergentes». El alto y creciente consumo per cápita, amplificado por el crecimiento continuo de la población en muchas partes del mundo, puede impulsar niveles insostenibles de expansión agrícola, extracción de recursos naturales y minerales, así como la urbanización.

En 2014, más de 1.500 millones de hectáreas de ecosistemas naturales se habían convertido en tierras de cultivo. Menos del 25% de la superficie terrestre de la Tierra ha escapado a los impactos sustanciales de la actividad humana. Y para el año 2050, los expertos de IPBES estiman que la cifra disminuirá a menos del 10%.

Se espera que el uso de pesticidas y fertilizantes se duplique para 2050

Las tierras de cultivo y pastoreo ahora cubren más de un tercio de la superficie terrestre, con la reciente eliminación de hábitats nativos, incluidos bosques, pastizales y humedales, que se concentran en algunos de los ecosistemas más ricos en especies del planeta.

El informe dice que el aumento de la demanda de alimentos y biocombustibles probablemente genere un aumento continuo de los insumos de nutrientes y químicos y un cambio hacia sistemas industrializados de producción pecuaria. También se espera que el uso de pesticidas y fertilizantes se duplique para 2050.

Se puede evitar una mayor expansión agrícola en hábitats nativos mediante aumentos de rendimiento en las tierras de cultivo existentes, cambios hacia dietas menos degradantes, «como las que tienen más alimentos de origen vegetal y menos proteínas animales de fuentes insostenibles», así como reduciendo la pérdida y el desperdicio de alimentos, recomiendan los autores.

Cambio climático

«La degradación de la tierra, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático son tres caras diferentes del mismo desafío central: el impacto cada vez más peligroso de nuestras elecciones sobre la salud de nuestro medio ambiente natural. No podemos darnos el lujo de abordar cualquiera de estas tres amenazas de forma aislada: cada una de ellas merece la máxima prioridad política y debe abordarse conjuntamente», ha insisitido Scholes.

El informe de IPBES encuentra que la degradación de la tierra es un importante contribuyente al cambio climático, y que la deforestación por sí sola contribuye con alrededor del 10% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero inducidas por los seres humanos. Otro factor importante del cambio climático ha sido la liberación de carbono previamente almacenado en el suelo, con la degradación de la tierra entre los años 2000 y 2009: responsable de las emisiones mundiales anuales de hasta 4.400 millones de toneladas de CO2.

Dada la importancia de las funciones de absorción y almacenamiento de carbono del suelo, «evitar, reducir y revertir la degradación de la tierra podría contribuir de manera significativa a contener el aumento de la temperatura global por debajo del umbral de 2 ° C que prevé el Acuerdo de París sobre cambio climático».