El torero y consiliaro de la Macarena, Eduardo Dávila Miura, en el museo de la hermandad / V. GÓMEZ

ENTREVISTA

Dávila Miura: «Siempre tuve claro que estaba aquí para servir a la Macarena»

Torero y consiliario de la junta de la Macarena, no había cumplido una semana cuando su abuelo, Eduardo Miura, le apuntó

Por  0:40 h.

Quizás sea el torero más polifacético fuera de los ruedos: perito agrónomo, apoderado, profesor de aficionados taurinos prácticos, coaching de valor, comentarista taurino, Rey Baltasar de Sevilla, asesor del Rey emérito en una corrida de toros; y ahora, lo que ha motivado esta entrevista: consiliario de la junta de gobierno de la Macarena.

-¿Se puede decir que nació siendo macareno?

-Sí. Cuando nací, en 1974, mi abuelo Eduardo era hermano mayor de la hermandad y me hizo hermano cuando tenía unos cuatro o cinco días. La vinculación de la familia Miura con la Macarena siempre ha sido muy fuerte. Mi tío Eduardo también fue miembro de la Junta.

-Costalero de la Borriquita, cirial de la Esperanza, hermano del Amor y de San Bernardo…

-Así es. La hermandad del Amor también ha estado muy unida a mi casa. De San Bernardo me llamaron porque les gustaría que me hiciera hermano, ya que muchos son los toreros que están vinculados a ella. Para mí fue un gran honor. Como dato curioso, el palio de la Virgen del Refugio sale con unos machos míos que me pidieron para ponerlos en los respiraderos. Todos tenemos una hermandad con la que nos sentimos más identificados y para mí esa hermandad es la Macarena. He salido de costalero en la Borriquita, de penitente en el Amor, tuve la suerte de ser cirial en la Virgen de la Esperanza y muchos años de nazareno y penitente en la Macarena. En muchos momentos fue un esfuerzo tremendo tener que salir de nazareno porque estaba toreando, pero los años que no salía y la veía desde la calle no encontraba consuelo. Bien es verdad que ahora me gusta verla desde fuera.

-¿Cómo acaba un torero de consiliario de la Macarena?

(Risas) Eso me pregunto yo… Son cosas que en la vida uno no se las plantea, tienen que llegar. En mi caso, no pensé nunca que iba ser miembro de junta de la Macarena, pero la vinculación de mi familia con esta hermandad hizo que no pudiera rechazar la llamada de José Antonio Fernández Cabrero. Yo siempre tuve claro que estaba aquí para lo que le pueda servir a la hermandad tanto dentro como fuera.

-Imparte conferencias como coaching ¿Se asemeja esa labor a la de un consiliario?

-La labor de consiliario me está suponiendo un auténtico descubrimiento. Desde siempre he sido un apasionado de la Semana Santa. Mi mujer es muy cofrade y en mi casa hemos vivido mucho el ambiente. Mi madre, mi tío Eduardo y mis hermanos Sancho, el mayor, y Armando, el pequeño, son mucho más cofrades que yo. Recuerdo cuando me llamó José Antonio decirle que al que tenía que llamar es a alguno de ellos que sabe mucho más de esto que yo. Lo que estoy viviendo en esta cuaresma como miembro de junta de la Macarena es asombroso.

-¿Cómo se vive la Semana Santa fuera de los ruedos?

-Con mucha más tranquilidad que cuando estás toreando. Reconozco que cuando estaba en activo casi me veía obligado a estar desvinculado. La vivía con mas lejanía, ya que la Feria de Abril está próxima y nos coge a los toreros en una fase intensa de la preparación. Entonces, el estar ya retirado te hace vivirlo con mas tranquilidad, con mi mujer, mis hijos, y viviendo la Semana Santa como cuando la vivía antes de ser torero.

-Torero, apoderado, conferenciante, perito… ¿Qué faceta te ha marcado?

-Siempre seré torero, es lo mas importante y bonito que Dios me ha regalado. Me considero una persona totalmente normal, pero que se ha dedicado una profesión extraordinaria.

-¿Cómo fue la historia del vestido que cuelga la vitrina de la hermandad?

-Cuando en el año 2006 me retiro en la Real Maestranza , decidí regalar ese traje a la hermandad porque era un color que yo había tenido muchas veces en mi armario de torero y que curiosamente en muchísimas reseñas ponían como «Macarena y oro». Hablé con Manolo García y desde aquella fecha estuvo el vestido en el museo, hasta que surgió la reaparición en Madrid el pasado año. Me hacía ilusión volver a coger ese traje, que me lo prestara la Virgen. Se lo comenté al hermano mayor y él encantado. Ese traje vuelve a torear conmigo en Madrid y el día después está nuevamente aquí.

-¿Se ve como hermano mayor?

-No. Ahora que lo estoy viviendo me doy cuenta del mérito que tienen todas las personas que forman parte de una hermandad. De los 15 miembros de la actual junta, hay 14 más cualificados que yo para ser hermano mayor. Fernández Cabrero está volcado las 24 horas del día con la hermandad.