Javier Díaz Espinosa: «La cuadrilla de costaleros es el triunfo del capataz»

Entrevista al capataz de Madre de Dios del Rosario del año 2017

Por  2:53 h.

Casi tres décadas han pasado por la medalla que Francisco Javier Díaz Espinosa portará el próximo 12 de octubre ante la patrona de capataces y costaleros. El será el capataz encargado de comandar a los costaleros que sacarán a Madre de Dios del Rosario por las calles de su barrio de Triana, el día señalado en rojo en el calendario de esta hermandad de gloria y que sin duda «marcará de por vida» al entrevistado. Con el nombre de Guadalupe siempre en la mente, su gran devoción desde niño y la Virgen que ha permitido que sea elegido capataz de la patrona, Espinosa desgrana sus vivencias y experiencias en torno al mundo del costal; «El oficio más grande, más bonito y de los que más arte tiene del mundo». El pasado año, la lluvia impidió cumplir su sueño, 2017 le ofrece una nueva oportunidad de ser el “guía” del monumento más hermoso que poseen los costaleros.

-¿Recuerda cómo se vinculó a la patrona?

-En la época de mis hermanos tenía mucha cercanía a la parroquia de Santa Ana. Estaba muy activo. La cercanía con la hermandad de la Esperanza de Triana, donde yo entonces estaba vinculado, influyó. También pertenecía a este mundo y ya sacaba cofradías. Para un aficionado era muy grande hacerse hermano de Madre de Dios, donde estaban todos los grandes capataces y costaleros de la vieja guardia. También, don Manuel Rechi, me dio el empujoncito definitivo para hacerme hermano.

-¿Supongo que tocar el llamador de Madre de Dios será algo muy importante como capataz?

-Claro que sí. Tuve la suerte de hacerlo en el año 2.000 de la mano del maestro Juan Borrero. Fui afortunado porque me llevó ese año de auxiliar suyo y en determinados momentos pude llamar al paso. Como titular, es un honor tener esa responsabilidad; sacar a la que tan grandes maestros han paseado anteriormente. Ademá,s como me resumió en un magnifico texto mi amigo y capataz José González Luna; «Enhorabuena, vas a ser este año el seleccionador nacional de los capataces y costaleros» (sonríe).

-Recuérdeme sus inicios bajo los pasos.

-Empecé, como todos los niños, con las cruces de mayo. Entonces. a principios de los 80, había algunas muy importantes; no tan historiadas como las de ahora. Eran bastante más sencillas pero ahí ya se apuntaba uno a esta afición. Recuerdo especialmente una, era la del Buen Suceso y salía del Arenal, de la calle Padre Marchena. La Virgen era de Castillo Lastrucci e iba la banda de Jesús Despojado, para los niños era espectacular. De esa cruz de mayo han salido muchísimos buenos costaleros, capataces e incluso hermanos mayores. Ya realmente de costalero fue en 1989, con 16 años, en el paso de palio de la Virgen de Guadalupe y de la mano de Alberto Gallardo. Era una época que llegabas y te acogían rápido. De hecho tuve que engañar un poco, que me perdone el maestro Gallardo. Al preguntarme la edad le dije que tenía 18. A partir de ahí ya saqué tres cofradías: El Porvenir, las Aguas y el Santo Entierro. Así sucesivamente hasta las 7 cofradías que llegué a sacar en la semana con distintos capataces.

Javier Díaz Espinosa llamando al martillo de la Pura y Limpia del Postigo / RECHI

Javier Díaz Espinosa llamando al martillo de la Pura y Limpia del Postigo / RECHI

– ¿Y los inicios como capataz?

-La inquietud de ser capataz la tenía desde pequeñito. De hecho, en esa cruz de mayo, uno de los días con mi compadre Pascual y mi compañero en esto del llamador, con 13 años, nos prometimos el uno al otro que íbamos a ser capataces de cofradías y a Dios gracias aquí estamos caminando. En mi casa, cuando éramos niños y jugábamos a las cofradías en mi casa (soy el más pequeño de cuatro varones), el que era el capataz en ese juego de la cofradía era yo (sonríe).

-Pero veo que no le viene de tradición familiar…

– Es cierto que yo no tengo tradición familiar en el mundillo. Si cofrade, de juntas de gobierno (mi abuelo fue hermano mayor de la Esperanza de Triana), pero no en el de los costaleros. Realmente por ello he querido dar los pasos pertinentes para llegar arriba con los deberes hechos; he sido costalero, contraguía, listero, segundo capataz, capataz de gloria, capataz de la Semana Santa,… Pera la consagración total es sacar a nuestra patrona. De hecho digo, que mi maestro en esto son los pasos.

-¿Qué capataces le han marcado con más fuerza?

-El que más lo hace suele ser el primero, en este caso Alberto Gallardo. Pero como capataz grande, tanto por su filosofía como el creador de un concepto que fue, que es y será válido para todos los tiempos; Rafael Franco sin dudarlo un segundo. Después, por el arte, el sentimiento y el grandísimo amor a sus hombres, Manuel Santiago. Y porque desde la A a la Z es un capataz como la copa de un pino, mi gran amigo Ismael Vargas. No solo le debo mucho sino que le tengo en plena consideración como un fenómeno de esto.

– No me negará que es un mundo que ha cambiado mucho en las últimas décadas…

-El concepto generalizado se mantiene pero ha cambiado bastante tanto en los capataces como en los costaleros. En realidad ha cambiado la sociedad y por derivación esto. Ahora mismo entiendo que hay un exceso de protagonismo en ambos. También hoy llega cualquiera, este bien formado o no, tenga capacitación o no. Para llegar y mantenerse, hoy en día, hay que tener más cualidades políticas que capacitación técnica. Obviamente no es en todos los casos. Hoy en día también hay gente nueva muy buena, pero antiguamente los que conseguían cofradías y se mantenían es porque sabían hacer bien el trabajo.  También es cierto que los miembros de junta sabían más de cofradías que los de ahora. Aquí habla una persona que sigue siendo un aprendiz de esto.

Javier Díaz Espinosa, junto a su segundo capataz, Miguel Ángel Pérez Pascual, en la salida procesional de la Pura y Limpia del Postigo / RECHI

Javier Díaz Espinosa, junto a su segundo capataz, Miguel Ángel Pérez Pascual, en la salida procesional de la Pura y Limpia del Postigo / RECHI

– ¿Recuerda toda las cofradías que ha trabajado como costalero?

-En la Semana Santa he sacado el Señor de la Victoria de la Paz, el palio de Guadalupe de las Aguas, los dos pasos de la Bofetá, el Cristo de la Lanzada, el Señor de Pasión, el misterio de la Quinta Angustia, el Cristo de las Tres Caídas, el palio de la O, el Cristo Yacente del Santo Entierro, el palio de los Servitas y el Señor Resucitado. De gloria, la Pastora de Triana, Madre de Dios del Rosario, María Auxiliadora de Triana, Rosario del Barrio León, el Amparo, la Pastora de Capuchinos, la Virgen de la Alegría, el Carmen de San Gil, el Rosario de las Aguas, Carmen de Santa Catalina y en los pueblos también han sido muchas. En los Corpus, tanto la Inmaculada de Triana como el Dulce Nombre de Jesús de la Magdalena.

-Y supongo que alguna que otra salida extraordinaria…

-Me quedo con el recuerdo de haber sacado la Virgen de la Esperanza en el año 2.000 por el 50 aniversario del dogma inmaculista y a la Virgen de la Paz por el 75 aniversario fundacional de la hermandad.

– ¿Y cómo capataz?

Actualmente saco el palio de la Virgen de Guadalupe de las Aguas y la Pura y Limpia del Postigo. He sido capataz de la Pastora de Triana durante quince años. He sido auxiliar de San Roque, el Cristo de las Aguas, de dos de los pasos de las Siete Palabras y de la Lanzada. He tenido el privilegio de ir delante del Cachorro. Además, he estado en el Amparo, la Divina Enfermera y el Rosario de las Aguas. En el Corpus de Sevilla he sacado Santa Justa y Rufina. Como auxiliar, en Madre de Dios, con Juan Borrero.

– Hágame una radiografía actual del mundo del costal.

-Entre los jóvenes no todo es malo. Hay una crítica exagerada a la gente nueva. Es cierto que también hay sus defectos pero creo que ahora está la gente más preparada técnicamente y se preocupa más de la ropa, es la herramienta de trabajo. También lo permite el sistema; cuadrillas dobladas y con pocas horas de cofradías.

– Pero algunos defectos tendrán los nuevos conceptos…

– A pesar de apostar mucho por la gente nueva, si creo que hay un defecto importante,es a la hora de trabajar. Cuando llega la «leña»… Lo extrapolo, una vez más, a la sociedad en la que vivimos. Falta lo mismo que en esta España actual, mucha casta. Pero esto, nunca jamás, pasa en todos los casos. Una cosa hay que decirle a la gente nueva: Los pasos pesan, y mucho.

Virgen de Guadalupe en la tarde del Lunes Santo

Virgen de Guadalupe en la tarde del Lunes Santo

– Sé que en sus cuadrillas hay una gran unión, por ejemplo la de Guadalupe. Pero ¿cómo las definirías?

-De las dos cuadrillas que tengo; en la Pura y Limpia todo es más profesional, a la antigua usanza. Sin que haya remuneración de por medio, los costaleros van directamente a trabajar la cofradía sin previos de ensayos. La hermandad es de chapó y es lo que quiere, me parece una postura inteligente. En Guadalupe si se hacen ensayos, convivencias, reuniones; lo que se hace hoy en día entre las cuadrillas. Aunque yo soy hombre de poco ensayar y pocas convocatorias, si requieren un poco para que la gente se conozca más. He tenido siempre claro que la cuadrilla de costaleros es el triunfo del capataz. Que sería de un capataz si no los tuviera a ellos. Son como si fueran hijos. Hay que estar siempre ahí para cualquier necesidad que tengan. Es por ello que procuro agregar a mis cuadrillas a gente de conceptos similares. Primero porque las mezclas no son buenas y segundo porque sin duda eso hace que todos vayan remando a la misma dirección.

– Entonces veo que tiene marcado perfectamente su prototipo de costalero.

-Lo tengo claro, que sean buenos de corazón y educación. Buenos trabajadores y hombres que tengan claro que arriba van imágenes sagradas, donde a través de la trabajadera se les puede rezar, incluso se les puede tener devoción. Por experiencia propia, la mezcla de la devoción y la afición es maravillosa. En definitiva, apelo a mi infantería de Guadalupe, que es sin duda una cuadrilla de gente sana, buena y que le dan el cariño que se merece a la Santísima Virgen. Como se lo debo todo a ellos, emulando al grandísimo pregonero: “Cuadrillas de costaleros habrá, pero como ellos, ninguna”.

-¿Qué busca en el costalero que te viene a pedir trabajo? 

-Honradez, respeto, humildad, educación, esfuerzo, obediencia, atención, compañerismo, que sea creyente y religioso y fundamentalmente que se ponga derecho cuando caigan los kilos.

Costaleros profesionales en un relevo

Costaleros profesionales en un relevo

-Su opinión ante el costalero que saca pasos prácticamente toda la semana, ¿es?

-Yo he sido uno de ellos, por tanto puedo hablar con propiedad. Poder ser puede, aunque con los años cambias los conceptos. El hecho de que saques toda la semana no te convierte en un mejor costalero. La capacidad no es igual en todo. Por ejemplo, hay atletas que llegan antes a la meta que otros. Hay una distinción por capacidad y cualidades. En el caso de la cuadrilla, es el conjunto el que da la fuerza, por eso nadie se debe de creer imprescindible. Pero si hay hombres que he conocido y que se distinguen del resto por sus cualidades. Pongo casos como el de Ángel Valle, Lobato, Alvaro de Coria, Ángel Luis Rodríguez Moreno, Morillo,… Personas que dan garantías al capataz.

– ¿Su gran devoción?

– María Santísima de Guadalupe

– ¿Con qué lugar de la ciudad se queda?

– Tengo clarísimo que, por sentimientos, por infancia y por mi día a día, el Arco del Postigo es como la puertecita del cielo. Primero, como guardiana, la Pura y Limpia; a la cual le profeso una importante devoción y por donde pasan todas las imágenes de mi casa y de mi gente: Mi Señor de la Victoria, la Virgen de mi padre; la Virgen de la Paz y lo que ha sido para tantas generaciones de mi casa la Virgen de la Esperanza. Después, la imagen que más fuerza transmite; el Cachorro. El misterio de Sevilla, donde soy penitente, el de la Quinta Angustia que tanto representa. Y como mí día a día pasa por el Arco del Postigo, la Virgen de Guadalupe. Un lugar, un trocito de cielo que tengo la suerte de tener en vida.

Madre de Dios del Rosario.

Madre de Dios del Rosario.

– Ya es 12 de octubre. ¿Cómo se lo imagina?

Será a recordar para toda mi vida. El cumplimiento de un sueño, de tantas ilusiones vividas y tantas horas de cofradías. Desarrollaré todo lo que llevo dentro, tanto técnicamente como  en lo poco que se haya aprendido. La importancia de guiar durante unas horas la que es la Madre de Dios. Serán las cuatro horas de cofradías como un recorrido por mi vida en los pasos. Le iré ofreciendo a nuestra patrona, en los distintos sitios, mentalmente y en mi interior, a todos y cada uno de los costaleros que me han acompañado, como a aquellos capataces que me han dado un sitio de privilegio que me han dado un sitio; a los que les estaré agradecido a todos y a cada uno de ellos. De todos he aprendido algo. Mi objetivo no es solo sacarla y que cruce bien la puerta, que parece que eso es lo más importante del mundo, el mío es pasearla en condiciones; hacer feliz a la hermandad, a su junta de gobierno que están bregando durante tantas horas a lo largo del año, a sus hermanos, a su cuadrilla; que son fieles servidores de la Virgen, a todos los devotos, a todos los aficionados y a todos los sevillanos que vengan a verla. Intentaré pasearla con la máxima categoría posible. Mi lema, el que llevaré a cabo, es que “la elegancia no está reñida con la gracia”.

-Defina a Madre de Dios del Rosario

-Es nuestra imagen sagrada, la de todos los capataces y costaleros; que está ubicada, no nos olvidemos nunca, en la antigua Catedral de Triana; una de las primeras edificaciones católicas de la ciudad. Una hermandad que es del siglo XVII, una de las glorias más importantes de Sevilla, un valor añadido. Además de todo esto y de ser una imagen con bastante calidad artística y una de las más bonitas que hay, con diferencia; es la patrona del oficio más grande, más bonito y de los que más arte tiene del mundo. Hay que tener en cuenta que capataces y costaleros son unos privilegiados, hombres Dios, que guían durante unas horas a la que nos guían durante toda una vida.