El Pregón Heterodoxo de la Semana Santa de Sevilla de 2018 / Bea Hohen

ENTREVISTA

Julio Muñoz: «La Semana Santa de Sevilla es la masa madre de todas las demás»

El pregón heterodoxo concibe esta manifestación de una forma distinta, ese punto es el punto de vista que desea plasmar @Rancio

Por  0:36 h.

La Semana Santa es de Sevilla. Por el mismo hecho que Sevilla es de la Semana Santa. Por ello el tema está claro, nadie duda ante ello. La diversidad de opiniones es  real y lo que no está tan claro es la forma de contarlo. ¿Cómo se concibe que un ateo y un católico se reconcilien durante unas horas? ¿Y uno de izquierdas y de derechas compartan confidencias? El pregón heterodoxo concibe esta manifestación de una forma distinta, y ese punto de vista, el diferente, es el que desea plasmar Julio Muñoz en su pregón heterodoxo de la Semana Santa.

-Tiene este sábado el segundo pregón heterodoxo de Sevilla, siempre ser el segundo en algo cuesta y después del que dio Manu Sánchez… ¿Cómo lo afronta?

–  Yo la verdad que cuando me llamaron para dar el pregón dije que sí. Lo que me había pasado con el pregón de Manu del año pasado, es lo típico de, lo tengo que escuchar, lo tengo que escuchar…que lo escuché una vez confirmé que lo hacía. Entonces dije: «Vamos a escucharlo, vaya tío desastre», y cuando lo acabé estuve a nada de volver a llamarlos para decir que no podía dar el pregón (risas). Esto era muy complicado de mejorar, a parte de que tengamos muy buena relación, siendo objetivo, él es un tío brillante. Tenía todo, partes en las que te emocionas, en las que te divertías, otras muy sentidas, con un ritmo muy bueno y poético. Incluso con la presentación de Bermúdez ya me hice «caca». Pero bueno, también pensé que no tenía sentido hacer algo parecido, voy hacer lo que yo creo que se espera de mí, y la verdad que anoche se lo leí a mi mujer y quedó muy contenta con lo que me dijo. Voy con confianza, siempre sabiendo que lo del año pasado fue una barbaridad.

– Otra pregunta difícil. Un titular de ese pregón del año pasado de Manu Sánchez fue «ateo y cofrade». ¿Cree en Dios, Julio Muñoz?

– Pues yo depende del día, la verdad. Bueno más que del día depende de la época. Una parte racional que dice que, si hay Dios, o no es omnipotente, omnipresente o no es bondadoso. Pero hay otros momentos de absoluta intimidad, que me reconozco creyente. Yo creo que es una muleta necesaria que yo tengo, aunque racionalmente me esfuerce de convencer de que no, e instintivamente me tira muchas otras veces.

 

Uno de los momentos más esperados por aquellos que esperan la Semana Santa (El Pregón Heterodoxo) / Bea Hohen

Uno de los momentos más esperados por aquellos que esperan la Semana Santa / Bea Hohen

 

– Este pregón heterodoxo tiene que ser algo fuera de lo común. ¿Qué quiere plasmar?

– Para mí la idea fuerza de Manu era que se podía ser ateo y cofrade, yo después de darle muchas vueltas, la idea sobre la que quiero que se centre mi discurso es que te puede gustar la Semana Santa, o que te puede gustar la Semana Santa y que no lo sepas. Es algo que está intrincado en la vida de todos, incluso la gente que dice que no le gusta, que no le echa cuenta, cuando escarbas un poco te das cuenta de que el hecho de que haya Semana Santa también le hace mejor persona. Esas son las dos tipos de personas en Sevilla.

– Hablando ya de pleno de la Semana Santa, ¿qué es para usted?

– Pues mira, es la llave de muchas puertas. Con el paso del tiempo ha dejado de interesarme solo el rito, y me empieza a interesar más las sensaciones que provoca en la gente. La apertura a la vida cuando eres adolescente, una de las primeras veces que te dejan salir solo a la calle, puede ser que la ilusión no sea la Semana Santa como tal, sino ligarte a una «chavalita» (risas). La de gente que encuentra ahí un resguardo, porque quizás no se encuentre en una situación personal del todo cómoda, y eso de repente, es un universo tan rico que haces que vayas tirando «palante». En el pregón va haber tres historias reales que se van a ir entrelazando, son personas que no le gustan la Semana Santa, pero que sin ella no serían lo que son.

 

                                      «Despojándolo de la carga religiosa, la Semana Santa es un espectáculo estético tan brutal, tan bestia»

 

– Aunque suene mal a primera vista, al fin y al cabo, esto es algo que te va invadiendo y se convierte en parte de ti. ¿Como le entró «el veneno» de la Semana Santa?

– Naciendo en Sevilla es muy complicado, y siendo mínimamente sensible, que no valores esto. Ya te digo que despojándolo de la carga religiosa es un espectáculo estético tan brutal, tan bestia. Me interesa la reconciliación del ser humano con nuestra parte más animal, de repente pegarte una caminata, los penitentes, cargar un paso hasta que no puedas más con las cervicales. Que de repente haya algo tan de sensaciones, tan emocional y de carne, es una auténtica reconciliación con la realidad tan fundamental para nosotros. Esto lo digo también en el pregón, de un mundo tan incierto, tan líquido y tan inestable como este, saber que en el Domingo de Ramos va a salir la Paz por el parque son anclas que a los sevillanos nos viene bien para poder construir nuestra vida.

– Volviendo al pregón de Manu, se quedó la sensación en el ambiente de no saber si tiró más de su parte cómica, sentimental, emotiva… ¿Cómo va a ser el pregón de Julio Muñoz?

– A mi me sorprendió mucho de él que jugó al contraste, cuando todos esperaban algo cómico, él hizo un pregón más ortodoxo de lo que yo me imaginaba que iba a realizar. Aunque su idea de cofrade era muy revolucionaria, formalmente sí que tenía partes que recordaba a un pregón tradicional. Yo en mi caso me voy a arriesgar algo más, al menos formalmente. Igual tendrá más cargas de humor, porque es lo que se me da bien, lo veo como el vehículo para contar historias y que lleguen a la gente. Utilizar el chiste como medio de transporte para una idea complicada que de otra forma sería turbio. También le daré más presencia a Manuel Imán durante el pregón y en exclusiva para ABC, habrá gran contenido audiovisual.

La presencia de «El Rancio» en el pregón heterodoxo / Bea Hohen

– Durante el pregón, ¿quién saldrá más a la luz, Julio Muñoz o «el Rancio»?

– Cada vez me cuesta separarlos más, porque afortunadamente desde «la regañá» he podido incluir más partes de mi, al fin y al cabo, «el Rancio» es una caricatura, aunque tampoco tendría sentido escribir de algo que no sintiera, pero lo que pasa es que si alguien se va a la playa en Semana Santa no voy a ir a pegarle «una puñalá» (risas). Aquí creo que se van a entrelazar bastantes, los dos mundo se van abrazar. A partir de la Semana Santa, voy hablar de inquietudes que tengo, de problemas personales cercanas a mí, que se han resuelto gracias a este fenómeno.

– Este pregón heterodoxo, ¿quién podrá escucharlo? 

– Cuando me lo propusieron me acuerdo que les dije: «El objetivo es que cuando acabe el discurso haya algunos que me quieran dar una «puñalá» y otros que me quieran invitar a una cena». Sin embargo ahora que ya lo he acabado, te diría que no va haber nadie que me quiera dar un «cosquis», ni siquiera el más ortodoxo. En mis libros al final siempre está la idea de ir entre el «modernito» y el rancio, mi opinión es que no estamos tan lejos. Una sociedad tan polarizada que si eres de «a» tienes que cagarte en las muelas de «b» y al revés. De repente, mi intención siempre ha sido unir o conciliar eso, y no sé si ha sido consciente o inconsciente, pero me ha salido muy conciliador, para que la gente se de cuenta que no están tan lejos los heterodoxo con los ortodoxo.

– Es imposible concebir esta Semana Santa sin ese aspecto, ¿no? Aquí se unen los de izquierdas con los de derechas, católicos con ateos…

– Totalmente, es la clave, y la gran idea que tenemos que contar. Las cosas son de una forma, y otra muy diferente es cómo se cuentan, con la Semana Santa se ha ignorado el carácter que tiene integrador y conciliador, que haya gente que en un mismo tramo de nazareno compartan cosas cuando el resto del año ni se hablan, eso es la realidad. Esa realidad se ha tapado, contando una Semana Santa cerrada, demasiado conservadora, en la que no se podía mover un papel sin que nadie se enfadara, y la Semana Santa no es eso. Digo más, la fuerza de los Hermanos Mayores es un signo de revolución, ya que la autoridad me da igual, yo ante quien respondo es ante mi Hermano Mayor. Por eso te digo una cosa es cómo son, y muy diferente es cómo se cuentan, por ello tenemos que contribuir a reescribir la historia.

– ¿Es posible basar la Semana Santa en otro concepto que no sea la fe? ¿Y solamente puede ser fe religisosa?

– Yo de hecho, como Manu, no baso mi experiencia con la Semana Santa en la fe, ni mucho menos, yo la baso con el goce estético puro, sentirte desbordado con la belleza que desprende cada manifestación. Una cosa que me ha hecho temblar por dentro. Tanto la fe como la estética son expresiones de lo mismo, la verdad. La Semana Santa es verdad, parece una obviedad pero para mí no lo es, cada vez hay menos verdad en esta vida. Para unos, su verdad es religiosa y en la existencia de un Dios, y otros nos lo llevamos a un mundo más creativo y artístico. Cuando un paso recorre Placentines, no creo que haya muchas manifestaciones más bonitas que esa.

 

El Pregón Heterodoxo de la Semana Santa de Sevilla es una enorme responsabilidad / Bea Hohen

El Pregón Heterodoxo de la Semana Santa de Sevilla es una enorme responsabilidad / Bea Hohen

 

– Para acabar ya pregonero. La Semana Santa de Sevilla, ¿qué es más importante la Semana Santa o Sevilla?

– Uf, esa es buena. No se concibe una sin la otra. Mira, yo he sido reportero de España Directo durante muchísimo tiempo, y me he recorrido todas las Semanas Santas, y esto será todo lo políticamente incorrecto que quieras, pero ni una se libra de un «tufillo» a sucedáneo, cuando me iba a Zamora, a Ciudad Real, decía sí pero no, sí pero no, también será porque la que he mamado es la de Sevilla. La Semana Santa en Sevilla es una cuestión distinta, sin querer quedar de «sevillanito», la Semana Santa es la masa madre de la que salen las demás. Esto no podría existir en otra ciudad que no fuera Sevilla y todas esas particularidades que te ofrece esta tierra. Mira, la Semana Santa en Sevilla es como un vino, tengo la uva, y es la misma en muchos lugares, pero solamente produce un vino excelente en este sitio. Por ello tenemos la suerte, como diría aquel, «tanto tiempos, tantos lugares, tantos siglos y coincidir» por ello somos afortunados de que este fenómeno haya caído en gracia y de esta manera en Sevilla. Se han convertido en una pareja indisoluble.