José Antonio Navarro Arteaga en su taller / JUAN FLORES

EL RINCÓN DE... NAVARRO ARTEAGA

«Además del busto de Ronaldo tengo un encargo de los Utah Jazz de la NBA»

Por  10:46 h.

Hay más de un centenar largo de imágenes religiosas realizadas por él por toda Andalucía. Pero solo el busto que le ha hecho a Cristiano Ronaldo lo ha lanzado al conocimiento masivo. Todo empezó por un antojo de su hijo Juan, bético como él, pero incondicional del «Bicho». Esta es su historia

-Juan le abrió la puerta a la fama…

-(Risas) Se podría decir así. Pero que conste que yo llevo tres años siendo el padre de Juan.

-Su hijo llegaba a sufrir viendo el busto que tenía el jugador, ¿verdad?

-No le gusta nada. Pese a la corta edad que tiene, entendía que ese no es «su» Cristiano Ronaldo.

-Juan lloraba, se enfadaba y le pedía que usted le hiciera uno más bonito. ¿Voy bien?

-Sí, sí, sí. Fue así. Y yo no me oponía a lo que me pedía mi hijo. Estaba convencido que «su» Cristiano lo podía hacer su papá.

-Y usted se puso manos a la obra, pero ¿convencido o para que el niño se callara?

-Medio en broma medio en serio. Pero Juan insistía y muy seriamente. Por lo que, finalmente, me puse a hacerlo.

-El caso es que Juan estaba encantado con lo que veía. Por allí pasó medio pueblo para que lo viera.

-A los clientes y amigos que vienen por el estudio, Juan los cogía de la mano y los llevaba a que viera «su» Cristiano. Estaba loco de alegría. El día que dejamos el busto en el Bernabéu hasta se despidió de él.

-¿Cómo hizo llegar el busto a la Casa Blanca?

-Adolfo, mi representante, empezó a mover el asunto, argumentando que había que tratarlo seriamente. Movió hilos, se enviaron fotos y en la Casa Blanca aceptaron de muy buen agrado que el busto fuera al museo.

-¿Tiene ya destino?

-A día de hoy no sabemos qué fechas van a cuadrar para colocarlo. Lo lleva el club junto con Cristiano.

Detalle del busto de Cristiano Ronaldo, obra de Navarro Arteaga

-¿Qué le ha dicho Ronaldo? Lo mismo al verlo lo ha celebrado con su grito…

-(Risas) No, no, no. No sabemos cuál es su opinión. Extraoficialmente alguien nos contó que le había gustado mucho. Pero él no se ha pronunciado.

-¿Ni en privado?

-Disculpe que no le pueda contar más. En estos momentos todo está pendiente de lo que decida el club.

-Yo estoy seguro que Cristiano le ha llamado…

-Dentro de una semana y media le cuento.

-El caso es que de ser un imaginero religioso se ha convertido en un escultor de obra profana. ¿Es así?

-Sí. Prácticamente llevo mucho tiempo volcado en temas profanos y haciendo proyectos para aquí y para fuera de España. Puedo decirle que más del ochenta por ciento de la carpeta de pedidos es de obra no religiosa. Tengo una petición de los Utah Jazz, el equipo de baloncesto de la NBA, pero no le puedo especificar más.

-Si le parece dejamos la entrevista para otro día que pueda hablar más…

-(Risas) Estoy aquí para lo que haga falta.

-¿Los encargos profanos le vienen del mundo del arte? ¿De la política? ¿De la cultura?

-Ya ha visto. Hasta del deporte. De todo un poco. Tengo un encargo de un ayuntamiento manchego para hacerle un monumento a Pepe Isbert. Y hasta aquí podemos contar. Estamos en negociaciones y la gente es muy celosa de que determinadas cosas trasciendan. Compréndame. Para mí es más importante el trabajo que la fama. Siempre lo ha sido.

-Suya es también la alegoría que le hizo a la afición verdiblanca. Sé que le gustaría retocarla.

-Hay ganas desde hace bastante tiempo, tanto de mi parte como del club, de retomarlo y terminar con lo que se proyectó en un principio.

-Por cierto, el busto de Lopera que se colocó aquel día en el palco no sería suyo, ¿verdad?

-(Risas) No, no, no. Pero Lopera tiene algo mío. Fue un regalo que le hicieron las peñas hace 20 años. Es un busto del Gran Poder que yo tallé.

-Dígame el escultor sevillano más completo para su gusto.

-Esa es una pregunta trampa. Pero yo le contesto diciéndole el escultor más completo de la historia de España: don Mariano Benlliure.

-Ha sido muy celebrada la alegoría que le ha esculpido a la Duquesa de Alba por encargo de la hermandad de los Gitanos. Imagino que no se creerá la racha que lleva.

-Trabajo muy duro para que sea así. En el arte todo es muy subjetivo. Y hay que estar preparado para la crítica buena y para la otra. En la alegoría a la Duquesa de Alba hay un detalle muy bonito: el ángel que arropa a la Giralda mira de reojo al ángel de las Artes, que vendría a ser la plasmación de que Sevilla no es nada sin el arte y el arte no es nada sin Sevilla.

-Cuidadín, que la cosa va «despachaíta» con los ángeles este año…

-(Risas)

-¿Es verdad que Cayetano se emocionó en su taller cuando lo vio?

-Mucho. Dijo algo que te llena como artista: que allí estaba recogida la esencia del espíritu de su madre.

Su don

Nació con ese don que, posteriormente, en el taller de Juan Ventura -discípulo de Buiza- fue profesionalizando y puliendo. Su primera talla fue un caballo que le regaló a su madre, siendo aún niño. No pudo pasar ni por Bellas Artes, ni por Artes y Oficios, porque en casa se necesitaban sus manos para tareas más inmediatas. Fue albañil, dependiente, pintor de brocha y repartidor de octavillas. Hoy, más de 150 tallas de tamaño natural se distribuyen por toda Andalucía integrando su catálogo de obra religiosa. Fue músico en la banda de la O. Trianero, bético y sentimental, le llega la fama por un cristiano del fútbol: Ronaldo.

Félix Machuca

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