El imponente misterio de la Quinta Angustia es una de las joyas del Jueves Santo

Un Jueves Santo poderoso se reivindica como día grande

El calor se relajó a media tarde y no hubo retrasos destacables en una jornada que es todo un derroche artístico de patrimonio

Por  23:10 h.

Qué difícil resulta no recurrir a espacios comunes, a imágenes de sobra conocidas a la hora de describir un Jueves Santo redondo. Desde el manto celeste que cubrió la ciudad durante todo el día, al calor que sólo hace en Sevilla por primavera. Si bien, sobre las seis de la tarde, la brisa cogió algo de fuerza refrescando a un público que venía castigado de las jornadas saharianas previas.

A pesar de que el termómetro volvió a reclamar protagonismo durante la primera parte del día, a la liturgia mañanera no faltaron miles de sevillanos y foráneos que arrancaron el Jueves Santo con la visita a los templos y a los sagrarios. La mantilla de las señoras, como el traje oscuro de los caballeros, fue toda una demostración de fe y amor a las tradiciones cuando el sol se hizo poderoso conforme se aproximaba a su cénit.

A las tres comenzaba el espectáculo solemne de una jornada que en su conjunto resulta todo un monumento al patrimonio artístico, con pasos y tallas incuestionables en su belleza. A ese valor se suma la creatividad de los exornos florales que en algunas corporaciones han convertido en seña de identidad. El Jueves Santo debería ser visita obligada para los estudiantes de arte floral.

Los horarios tampoco empañaron la brillantez de la jornada. No hubo minutos excesivos de diferencia con respecto al horario fijado gracias a la disciplina de unas corporaciones que en algunos casos salieron antes de tiempo y a un ritmo rápido. Tan alta es la calidad que nunca este día se vio amenazado por la noche más larga que le sigue.

Los Negritos

La corporación presentaba estrenos importantes este año, no sólo en su patrimonio sino también al frente de las cuadrillas de los costaleros. Antonio Hierro con el Cristo de la Fundación y los hermanos Gallego en el palio dejaron buen sabor de boca, a pesar de algún pequeño problema en la salida del Cristo.

El original manto de Nuestra Señora de los Ángeles lucía renovado y acaparaba las miradas curiosas que buscaban el estado actual de las piezas de marfil que lo convierten en único dentro de la Semana Santa. Como también es diferente el exorno floral de ambos pasos. La composición de jacintos, alhelí y cardo en el primer paso y la de la virgen, que también llevaba jacintos, pero acompañados de elementos poco frecuentes como el coral, no defraudó al público, que ya se ha acostumbrado a que esta hermandad haga arte con el exorno floral.

La Exaltación

Da lo mismo que salga a las cuatro de la tarde o que cambiara su sitio en la nómina del día y pusiera los pasos en la calle más tarde. Tanto en su recorrido de ida, desde los Terceros, hasta su itinerario de vuelta va siempre acompañado de mucho público, que no quiere perderse el alarde de imaginería del paso de los Caballos. Este año, además, con parihuela nueva, para uno de los misterios rotundos de la Semana Santa.

Hubo algunas aceras vacías al paso de la Exaltación, pero no fue por falta de público sino por las vías de evacuación del dispositivo de seguridad como la que se abrió en la Cuesta del Rosario, una imagen a la que parece que debe acostumbrarse el sevillano.

Para los nostálgicos se queda la imagen del completo palio de la Virgen de las Lágrimas pasando de largo por la puerta de Santa Catalina en su camino de vuelta. La última vez que la cruzó corría el mes de junio de 2004.

Las Cigarreras

La entrada del misterio en Campana fue una de las más emocionantes del día. Buena parte de culpa la tiene una de las grandes bandas de corneta y tambores de Sevilla que en este Jueves Santo acompaña a su hermandad. A los sones de «Una palabra tuya» el corazón del respetable se encogió tras superar el palquillo el portentoso paso de Nuestro Señor Atado a la Columna.

La Virgen de la Victoria, la belleza hecha iconografía, procesionó con sus hermanos mirando de reojo la importante cita que previsiblemente suceda el año próximo, cuando se produzca su coronación canónica. La hermandad ya ha iniciado los trámites.

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, tuvo la oportunidad de disfrutarla de cerca. La hermandad le dedicó una levantá en la Campana, donde Catalá compartía palquillo con su homólogo en Interior, Juan Ignacio Zoido. Catalá se ha vuelto un asiduo de la Semana Santa y ya el año pasado se le vio disfrutando de la entrada de la Esperanza de Triana junto a la presidenta de la Junta, Susana Díaz.

Montensión

La cofradía se acordó de los donantes y de todas aquellas personas que murieron esperando un trasplante cuando sus capataces dieron la primera orden a sus respectivas cuadrillas en el interior de la capilla de la calle Feria. Ambas llamadas corrieron a cargo de la cantante María del Monte, hermana de la corporación.

El misterio de la Oración en el Huerto enfiló su camino hacia la carrera oficial con cierto sabor a Domingo de Ramos; a inicio de una semana que en realidad empieza a escaparse de las manos. Como si quisiera frenar el inexorable paso del tiempo que apunta ya al final de los días más esperados del año. Marchas como «la Clámide Púrpura», tocadas por la Agrupación Musical La Redención, y el estilo vivo del andar del paso, que arranca rápido el aplauso del público, ayudó también a ese efecto. Nuestro Señor Jesucrito en el Huerto lució la túnica bordada que estrenó en el via crucis.

La Virgen del Rosario se ha sumado con su exorno exuberante y original a una jornada en el que el arte floral se ha empeñado en rivalizar con la imaginería para deleite de un público que no abandonó el Jueves Santo hasta que éste se encerró para pasarle el testigo a la Madrugada.

Con una lluvia de pétalos despedía el barrio a la Virgen del Rosario.

La Quinta Angustia

Con unos minutos antes de la hora prevista iniciaba su estación de penitencia uno de los misterios más sobrecogedores de la Semana Santa. El cimbreo del Santísimo Cristo del Descendimiento, que parece estar sólo sujeto por el sudario en una postura casi imposible a simple vista, hace que los pocos murmullos que se resistían a callarse en la plaza de la Magdalena terminaran por morir cuando el misterio ya estaba en la calle. La maniobra para elevar la cruz al traspasar el dintel de la puerta ayudó a crear una atmósfera distinta, en la que los presentes aguantan la respiración encogidos por el hiperrealismo de un conjunto escultórico sublime.

En el camino de regreso a su templo, la cofradía regala las estampas más hermosas. Por el Arenal, con calles apagadas, el misterio ganó en belleza y capacidad efectista. Además de cartelería y alumbrado público, esta ciudad tiene una asignatura pendiente con la luz que sale de las viviendas particulares. Una lástima que la oscuridad que viste como un guante a este misterio se rasgara por alguna ventana o balcón. Cuestión de sensibilidad.

El Valle

Si la jornada despunta por el nivel del exorno floral, la hermandad del Valle tiene mucha culpa en ello porque imprimió hace tiempo un estilo propio que no ha traicionado nunca. La cofradía puso sus tres pasos en la calle a un ritmo bueno, aunque tuvo que aguantar algún pequeño parón al aproximarse a la carrera oficial.

Muy seguido por el público fue su discurrir por la estrechez de Daoiz. La Virgen del Valle, cuyo paso estrenaba este año los incensarios, volvió a reencontrar a la ciudad con el clasicismo y el recuerdo de Semanas Santas pasadas.

Pasión

La hermandad que atesora la obra maestra de Martínez Montañéz puso la cruz de guía en la calle puntual y ante una plaza repleta de público. Los que no pudieron coger sitio tuvieron que conformarse con buscar un hueco por Cuna, aunque allí el espacio estaba muy solicitado y se llenó con más de una hora de antelación.

La cofradía presentaba un buen puñado de estrenos que acrecentan el valor de su importante patrimonio, entre ellos destacaba la restauración de la corona de la Virgen de la Merced; la talla de Sebastián Santos que lució esa belleza serena que le caracteriza.

Pasada la medianoche y con la mirada de muchos cofrades puesta ya en el barrio de la Macarena, entraba la última cofradía de una jornada que se reivindicó como día grande.

 

Silvia Tubio

Silvia Tubio

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