Adolfo Arenas: «El mundo de las cofradías es mucho más que una silla y más que un reloj»
Adolfo Arenas: «El mundo de las cofradías es mucho más que una silla y más que un reloj» 4116

Adolfo Arenas: «El mundo de las cofradías es mucho más que una silla y más que un reloj»

Por  7:38 h.

Adolfo Arenas, en su despacho con vistas a la Campana (RAUL DOBLADO)Dejó caer, a principios de Cuaresma, la idea de la posibilidad de reubicar la Carrera Oficial en la Magdalena, una hipótesis que ha sido recibida con diferente talante en los ámbitos que se verían afectados. El motivo principal apunta a la seguridad que demanda el Ayuntamiento aplicando un reglamento que data de 1982 y que, treinta años después, y por ahora, se ha cargado 512 sillas.

El presidente del Consejo se duele, precisamente, de las 512 personas que han perdido su sitio en un espacio privilegiado. No quiere Adofo Arenas que nadie piense que el dinero que pierden y perderán las cofradías forma parte de las claves de este entramado, e insiste una y otra vez en ello. Arenas rechaza de pleno la reivindicación del Ayuntamiento de dejar un espacio libre en la Carrera Oficial para quienes no pueden pagarlas. Interpretando sus palabras: seria un guetto.

¿La supresión de 512 sillas es una primera fase o la aplicación del reglamento seguirá tocando la Carrera Oficial?
La Carrera Oficial que he conocido es la que está ahora mismo, y no soy demasiado aficionado a los cambios. Cuando las cofradías hacen algo suelen hacerlo por verdadera y auténtica necesidad. ¿Qué va a pasar el año que viene? Yo no lo sé. Sé lo que ha pasado éste año. La junta superior del Consejo ha vivido durante meses una difícil y complicada negociación, en la que cada una de las partes, con su legitimidad, defendía sus intereses. Repito, absolutamente legítimos, que había que compaginar dentro de la mayor cordialidad, pero ha sido una negociación muy dura. Hemos perdido 512 sillas de nuestra alma y al decir ésto quiero referirme a las personas que ocupaban esas sillas y no al dinero que proporcionaban. No nos interesa el dinero sino que esas personas hayan perdido su sitio para ver la Semana Santa. Yo lo siento muchísimo y les pido que nos excusen a todas las hermandades y cofradías, que estamos muy lejos de querer perjudicarlos. En cualquier caso, la aplicación de un reglamento de 1982 no es lo más adecuado.

Hay quienes resumen la nueva situación en pérdida económica para el Consejo…
Se habla del interés que las cofradías tienen por las sillas por aquello del dinero que les produce y yo creo, con el mayor respeto, que eso es un error. Sin duda alguna, nuestro leif motiv, nuestro motivo impulsor, no es ni muchísimo menos el dinero, y quiero poner especial énfasis en negar que ese dinero sea para nuestra satisfacción. Ese dinero revierte inmediatamente a la sociedad en forma de colaboración, de ayuda, de cooperación en todos los sentidos, y algunas veces multiplicado. Con ello quisiera puntualizar que en las hermandades y cofradías cuando se habla de sillas de menos o sillas de más lo que menos mira son los ingresos que vayan a tener de más o de menos. Las cofradías entregan mucho a la sociedad y, déjenme decirlo, también desde la modestia y desde la luz encima del celemín, posiblemente, las cofradías den a la sociedad el ciento por uno. No me gusta el tema de las sillas porque el mundo de las cofradías es mucho más que una silla y más que un reloj. El mundo de las hermandades es tan profundo, tan grande, está lleno de tantas cosas importantes, interesantes, serias, que merece la pena considerarlas y llamar la atención sobre ellas.

El Ayuntamiento sigue reivindicando un espacio libre para aquellos que no tienen posibilidades económicas para acceder a un lugar privilegiado de la Carrera Oficial…
No sólo el Ayuntamiento, todo el mundo quiere ver las cofradías. Hay una zona, que es la Carrera Oficial, pero hay que considerar que por término medio una cofradía se lleva 7 u 8 horas en la calle, en la Carrera Oficial son algo más de 80 minutos, fíjense la cantidad de tiempo que queda para ser disfrutada por todos los sevillanos que no tengan acceso a una silla. Lo ideal sería que todos pudiéramos tener silla, sí, pero éso es una utopía. Habría incluso gente que no le gustaría, porque lo que prefieren ir de acá para allá. En cualquier caso, no olvidemos que nosotros no estamos obligados a hacer la Carrera Oficial sino a hacer nuestra estación de penitencia a la Catedral. La Carrera Oficial es algo a lo que podemos darle la antigüedad que queramos, pero siempre estará por debajo de lo que es nuestra primigenia obligación. No veo ese espacio. Pero matizo, no quiero metafóricamente volver a aquellos colegios que tenían puertas para ricos y para pobres. A la Semana Santa tenemos todos derecho, pero no es crear dos zonas, porque en definitiva sería eso, y no es bueno.

La incorporación de la Hermandad del Sol al Sábado Santo ¿no supone un agravio comparativo con la Resurrección?
Nosotros no lo hemos considerado nunca un agravio comparativo. La Resurrección, cuando aprueba sus Reglas, se incorpora como una hermandad de Domingo de Resurrección, y la hora de salida la señalan ellos. Cuando se decide, con todos los beneplácitos requeridos, contestar negativamente a una carta de ésta hermandad en la que solicitaba su incorporación al Sábado Santo, se le dijo que había que buscar entre todos una hora en su día, sin que tenga que ser intempestiva. Entrar en el Sábado Santo, a todos los niveles, es algo que no iba a recibir todos los apoyos necesarios. Nos ratificamos y ante cualquier intento que vaya en el mismo sentido. Que no se moleste nadie, creo que estamos dándole a cada cual lo suyo. En nada perjudicamos, y sí le damos tremendas perspectivas a la Resurrección, una hermandad a la que respetamos.

Y ahora, la Misión mira al Martes Santo…
¡Todavía no se ha cerrado la puerta por dentro en el Sol, cuando ya se está hablando de la próxima! Dejemos que haya sosiego, que el propio hermano mayor de la Misión, hombre tremendamente coherente, ha dicho abiertamente: «nosotros no tenemos prisa, no presionamos»… cuando las cosas se estudien y valoren, se vea la posibilidad o imposibilidad de los tiempos, tendremos la respuesta apropiada.

¿El cambio de sede del Consejo sigue siendo una prioridad?
Día a día se va notando más la necesidad. Añadimos ahora un nuevo concepto: usos de sedes, porque se nos ha quedado pequeño el traje. Estamos muy bien en San Gregorio, por supuesto, ¿quién ha dicho que vayamos a dejarlo o a abandonar la capilla de Santa María de Jesús? En absoluto, lo que queremos es tener, además de San Gregorio, para fines que están ahí, para seguir trabajando y se siga dando a la capilla sus funciones culturales, una sede capaz de asumir exposiciones, congresos, conciertos, reuniones de toda índole… Seguimos pensando en San Hermenegildo para que sea nuestra sede complementaria.