Adolfo Arenas y Joaquín de la Peña: Dos hombres y un destino

Por  12:28 h.

ImageEl hermano mayor de la Hiniesta, Adolfo Arenas, quiso ser diplomático; pero su temprana paternidad le alejó del horizonte de las embajadas.El secretario del Consejo, después de licenciarse en historia quiso ser sociólogo; pero Manuel Román se cruzó en su camino y le colocó de secretario en el Consejo. Sin embargo, la trayectoria de estos dos hombres de edades distintas y de personalidad diferente van a confluir en una aspiración común como la presidencia del Consejo de Cofradías cuya carrera en esta ocasión ha empezado antes que nunca.

Adolfo Arenas fue el primero en levantar la mano y tal vez esa prematura campaña es la que ha acelerado los motores del proceso. Los dos hombres que se miran en la fotografía frente a frente son quienes en principio van a pugnar por hacerse con la mayoría de los 120 votos que decidirán el año que viene el nombre de la máxima representación de las cofradías.

ImageArenas representa la opción externa y Peña la interna. Arenas viene de fuera y Peña viene de dentro. Digamos que es la foto de la campaña, pero a once meses de la elección aún no es una foto fija porque todavía es susceptible de presentar algunas modificaciones.
¿Confluencia? Mañana lunes se reúnen los dos candidatos para sondear un posible acuerdo, pero la filosofía de ambos es tan distinta que el consenso se antoja como poco alcanzable aunque hay gente que va a estar intentándolo hasta el último instante. Consta que ninguno de los dos tiene hipotecas que imposibiliten la lista única.
¿Sólo dos? Rafael Medina (mucha suerte y mucha salud, Fali) hace tiempo que dejó de aspirar, sin embargo el actual delegado del Viernes Santo y protodelfín del presidente, Juan Carlos Heras, todavía no ha tirado la toalla. Su pesar es que si del Consejo sale ya un candidato, Joaquín de la Peña, difícilmente van a salir dos sin que se produzca una quiebra en una institución cuya cohesión ha sufrido en estos años varios achaques.
¿Román? Están mirando con doscientos ojos los gestos y las actitudes del presidente del Consejo. Hay quien quiere presentar a De la Peña como su heredero y eso es malo no sólo para el aspirante sino para la institución; por tanto el presidente si no quiere causar daños irreparables tendrá que presentarse ahora como inmaculadamente neutral.
Arenas y de la Peña. Estos son los hombres. Dos personalidades distintas, dos estilos diferentes para la carrera más apasionante que ha vivido en su historia el Consejo de Cofradías. Preparados, listos…