El misterio de la Sentencia de la Macarena en Javier Lasso / J. J. ÚBEDA
El misterio de la Sentencia de la Macarena en Javier Lasso / J. J. ÚBEDA

Alejandro Ollero: «La mejor virtud de Miguel Loreto era la de llevarse bien con todo el mundo»

Se estrenó con el terno negro con Alejandro Ollero y Luis León Vázquez en 1978

Por  0:31 h.

Podría denominarse que en este primer domingo de agosto, Sevilla ha perdido a un personaje popular de la Semana Santa como es Miguel Loreto Bejarano, a los 68 años de edad.

Hace seis años, Loreto abandonaba el martillo de su Señor de la Sentencia, capataz de este paso desde 1980. Lo hizo de forma sencilla, durante la última igualá en los salones de la casa de hermandad explicando los motivos de la marcha. «Sí después de esta noche no veis a Dios, es que están ustedes ciegos», era una de sus frases más significativas que enviaba a sus costaleros cuando acababa la Madrugada, con esa voz ronca, tan peculiar que volveremos a dejar de escuchar.

Una de las personas que más trato tenía cuando llegó a su hermandad de la Macarena era Alejandro Ollero, primer capataz del Señor de la Sentencia después de los profesionales, «salió de costalero siendo el encargado de la cuadrilla de costaleros en el año 1977 y Luis León Vázquez». Asimismo, un año más tarde, ya portaba el terno negro como suele decir en el argot del martillo y la trabajadera, «estuvo conmigo en el año 1978 y 1979, la junta de gobierno quería a un macareno de verdad y en 1980 se hace cargo del paso».

«Era una persona muy conocida, progresaba conforme pasaban los años, además de sus costaleros, llegando a formar una gran cuadrilla, ya que su mejor virtud era la de llevarse bien con todo el mundo», asegura Alejandro Ollero. Capataz de voz ronca, perdía la voz con frecuencia y mandaba con el corazón en esos momentos dejando frases para la historia.

Junto a ser costalero de la Macarena, también hizo lo propio en el palio de la Hiniesta con Fernando Moreno, aunque no es a lo que más tiempo le dedicó. Otra de sus pasiones, el tiempo que fue armao de la Macarena y nazareno de a pie, en su hermandad, en su barrio. Una persona, que vivió muy cerca de la basílica.

Estaba muy unido al gran cantante de flamenco, Manolo Caracol, así como de Carmen Ordóñez. Su negocio se situaba en el barrio del Arenal, en concreto en la calle Arfe.

Su corazón ha parado para tener más de cerca a Dios. Ha despedido su vida igual que lo hizo con el Señor de la Sentencia cuando abandonó el martillo en la última llamada, «por todos los años que os habéis llevado sin saber nada de esto, me habéis hecho ser persona, disfrutar y vivir». 

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