Vivencias de un Pregón con noches de insomnio incluidas

Por  7:36 h.

ImageSiguen pasando la Cuaresma y ya, a la vuelta de la esquina, en apenas cuatro días, estaremos ante un nuevo Pregón de la Semana Santa con el que comenzar la cuenta atrás. Y es esta semana cuando se van desgranando todos los detalles de este acto. Entrevistas al pregonero, características de su alocución, actos previos al Domingo de Pasión…

Así hasta llegar a la mañana en la que Enrique Esquivias de la Cruz, pregonero de este año, se tendrá que enfrentar a un atril y a una ciudad entera. Ante tremenda«faena» (promete debutar y retirarse) nada mejor que una mesa redonda con su antecesor en la«responsabilidad» de pregonar a Sevilla su Semana Santa. Fue anoche cuando en el Club Antares se dieron cita los dos pregoneros, el de 2006, Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, y el de este año. Experiencias vividas y momentos por vivir. En ese trance se desarrolló esta mesa redonda que estuvo moderada por el periodista de ABC, Fernando Carrasco, y que contó con la presencia del vicepresidente del Consejo de Hermandades (que presidía el acto), Eduardo del Rey Tirado: el delegado de Fiestas Mayores, Gonzalo Crespo; y el presidente del Club Antares, Óscar González- Barba. Ambos (a los que les une una marcha macarena para inaugurar el Pregón) entre anécdotas y sentido del humor (carcajadas incluidas) fueron señalando «todo aquello que rodea a este acto». Al sacerdote Sánchez-Dalp le comunicaron su designación recién llegado de Roma y estaba oficiando una misa. En otra eucaristía, esta vez en Barcelona, se encontraba Enrique Esquivias cuando le dijeron que sería el pregonero de Semana Santa. Ni siquiera se lo pensó dos veces. Dijo sí. Mientras que Sánchez-Dalp pidió permiso al cardenal (pleitesía obliga), al hermano mayor del Gran Poder no se le ocurrió siquiera pedírselo al «cardenal de su casa» (entiéndase como esposa y sufridora de las noches de elaboración de este pregón). Precisamente la noche es otro nexo de unión de los pregoneros. Será que ambos tienen alma de románticos, el caso es que según Esquivias ha habido noches en las que las manecillas del reloj han sobrepasado las cuatro de la mañana«y sólo tenía dos frases y no me gustaban». En definitiva, noches de insomnio y tazas de café que se prolongan hasta la misma mañana del Domingo de Pasión. (Sánchez-Dalp afirmó que pudo dormir tranquilamente la noche anterior). Lo primero que hizo este sacerdote la mañana de su pregón es predicar una misa ante la Virgen de los Reyes. Tenía tiempo de sobra. Todo el que no emplearía en ponerse el chaqué. En esto a Esquivias le lleva ventaja. No en vano, ha afirmado que esta indumentaria está conformada por los innumerables regalos que le han ofrecido estos meses. El último se ludieron el martes las costureras del Gran Poder: un pañuelo con un corazón traspasado por un puñal que está bordado en su centro. Regalos de antes y después. Porque no todo queda en el «he dicho». El Pregón tiene un epílogo que nunca acaba. Sánchez-Dalp no tiene memoria suficiente para recordar los levantás que le dedicaron el pasado año. «Incluso una saeta con mi nombre». Pero desde luego, lo que pocos sabían es que este sacerdote, una vez abandonadas las tablas del Maestranza, tuvo el privilegio de pasar al vestuario de una gran artista. «Me di el gustazo de ducharme en el camerino de la Caballé». No es para menos, en su pregón dio el do de pecho, algo que era previsible si se tiene en cuenta que momentos antes de subir al escenario, había recibido un ágape en la Capilla del Rosario, de la Hermandad de las Aguas, en el que varias copitas de oloroso fueron afinando el tono. Por su parte, el pregonero de este año no quiso profundizar más en las características de su pregón. Ni siquiera quiso definirlo. «El Pregón es mi pregón, hecho de las experiencias y emociones personales». Habrá que esperar al domingo para conocer más. Como última guinda al acto, y ya la noche entrada en poesía, Gonzalo Crespo se despidió del respetable con una soleá. Y dijo: «El Pregón ideal es el que no se ha llegado a dar». Interesante reflexión.