Cattoni cala en el Cerro

Por  20:19 h.

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El periodista Antonio Cattoni pronunció ayer en la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, el Pregón de la Hermandad del Rocío del Cerro. Su exquisita prosa y su acertado verso –de brillante calidad- imperó a la largo de una noche en la que los asistentes atravesaron la frontera de la risa y el llanto con gran facilidad.

Cattoni hizo un hermoso recorrido por distintos momentos de la peregrinación de la Hermandad del Rocío del Cerro del Águila. Los primeros compases del Pregón se centraron en la aparición de la Virgen del Rocío a un cazador, texto que enhebró con gran acierto.

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Algunos pasajes del Pregón llamaron la atención por su originalidad, como el recuerdo a las trabajadoras polacas de la fresa:

“Tristes y eslavas princesas
Sombra y reflejos caoba
Las hijas de Cestokova
Y de Juan Pablo, son fresas
Sus Salves son polonesas
Que extingue y quema el solano
Su arenal es tan lejano
que hace cantar al romero:
“Para ser buen rociero
Primero hay que ser cristiano”
No faltaron las evocaciones a Bernardo, un joven minusválido de la hermandad, que falleció recientemente.

“Por eso dame la mano

Vayamos juntos al Quema

Que riega estas extensiones

Que te he preparado atenta

Cuida de todos los tuyos

Que la muerte no te aleja

Cuida del Cerro, Bernardo

Bernardo:

Rezo por él, Madre Buena.”

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Conocido es el humor y la ironía que emplea en sus “pregones imposibles” de Canal Sur Radio. Cattoni tiró de su ingenio y relató cómo una carriola de Tocina estuvo a punto de volcar ante la mirada y los cuerpos de los romeros del Cerro.

“Tocina es mucha Tocina

Tocina nos ha enterrado

Yaceremos en la Arena

Como hombres del pasado

Que Tocina nos ha hundido

Como si fuéramos clavos

Al cabo, tras un milenio

Ya nos habrán encontrado

Y con brocha y pincelito

Nos desentierran muchachos

Y nos mantendrán expuestos

En Nueva York o en Chicago

Y en Museos extranjeros

Marismeños tutamkamon

fósiles tan peregrinos

Con pañuelos anudados

‘Rocieros. Siglo XX’

Dirá un cartelito abajo”.

El Pregón finalizó con un “Hemos dicho”, haciendo Antonio Cattoni partícipe del texto a todos los asistentes.