El actor sevillano Antonio Garrido / J. J. ÚBEDA
El actor sevillano Antonio Garrido / J. J. ÚBEDA

ENTREVISTA

Antonio Garrido: «El misterio del Buen Fin es perfectamente recuperable»

El conocido actor Antonio Garrido desgrana su particular Semana Santa desde la lejanía con el proyecto de «El Palermasso» en pleno auge de éxito

Por  0:34 h.

De «los Garrido» del Calvario e hijo de la voz de la Semana Santa: José Luis Garrido Bustamante. Su vida se divide entre la alpargata negra y la corbata en el Buen Fin. Es uno de los actores de mayor éxito en España que vive desde la lejanía su amor por las cofradías. Antonio Garrido ha lanzado en dos años una serie de éxito dedicada al mundo de las hermandades: «El Palermasso».

-¿Qué le debe a su padre?

-Absolutamente todo, como la mayoría de los sevillanos y todos los cofrades. Esto o lo mamas desde pequeño o difícilmente lo amas como lo amamos nosotros. Eso es gracias a mis padres.

-Por eso es del Calvario…

Es la de la familia. Es donde todos salimos, uno de mis hermanos es miembro de junta, y donde, si nos remontamos en los años en los que se funda en la hermandad siempre hay un Garrido. El Calvario forma parte de nuestra familia.

-¿Y el Buen Fin?

– Mi abuelo Juan, el padre de mi madre, era de allí. Y mi padrino, un hermano de mi madre que en paz descanse también era mucho de allí. Fue por él y por nuestra proximidad (han sido vecinos de San Lorenzo) formamos parte de allí. Si el Calvario es la hermandad en la que te apuntan sin decidirlo, el Buen Fin es la que yo decidí.

El actor sevillano Antonio Garrido / J. J. ÚBEDA

El actor sevillano Antonio Garrido / J. J. ÚBEDA

-Se considera un cofrade tipo…

-Poco convencional; en mi profesión soy un rara avis. No demasiado, porque hay grandes actores cofrades como María Galiana, pero siempre le extrañaba a los de mi profesión por qué me gustaba tanto las cofradías. Y, por otro lado, dentro del mundo de las hermandades, a la gente no le terminaba de encajarle que yo fuera actor. Estoy en tierra de nadie, pero siempre digo que lo más importante de la Semana Santa es que cada uno tenemos la nuestra y nadie nos puede decir cómo tiene que ser.

-¿Y qué le dicen en su gremio?

-La gente no entiende. Cuando te ven hablar con tanta vehemencia del tema, solo por respeto a ti, dicen: «¡Esto tiene que ser muy importante!». Cuando preguntan con bromas les digo: «No te puedo explicar 500 años de historia en diez minutos».

-Hablando de cine, ¿hizo daño a la Semana Santa la película «Nadie conoce a Nadie»?

-Sabes lo que pasa. Nadie ha hecho una película de Semana Santa sabiendo de Semana Santa. El único problema es que cómo la gente no entiende de qué va esto, cuando cuenta las cosas se equivocan porque tampoco se preocupan en conocer. En esta película la utiliza como telón de fondo. Al fin y al cabo no es un thriller en el que tengamos que echarnos las manos a la cabeza. No pasa nada, no habla de que los cofrades seamos algo, habla de un grupo de gente que utiliza las cofradías para hacer eso.  Jordi Mollà hizo un papelón.

-Entonces, ¿es tan importante la Semana Santa como nos creemos?

-Te digo más, para mi la Semana Santa es muy importante, pero tampoco es tanto. Se nos va la pinza con esto. Hay que respetarla por supuesto, pero tampoco tenemos que echarnos las manos a la cabeza.

Antonio Garrido en El Palermasso

-Seguimos con el cine. «El Palermasso» está siendo un éxito.

-Es algo que andaba desde hace tiempo dándole muchas vueltas. Al fin y al cabo, lo que contamos es algo que la gente ya ha pensado. Su éxito está en que hasta ahora, todos los que se dedican al mundo de la interpretación, cuando hacían algo de Semana Santa, iban a reírse de, y nosotros nos reímos con. Cuando estoy criticando a un costalero o a un capataz, me estoy criticando a mi. Nos permitimos hacer humor con los personajes que hay en la Semana Santa.

-La verdad es que un sector amplio de los cofrades se ve reflejado en esta serie.

-Es que estamos muy acostumbrados a verlo. Hay mucho frikismo en todos los ámbitos y eso es innegable. Reproducimos situaciones con personajes que son fácilmente reconocibles y, sobre todo, hacemos cosas que hemos escuchado en la calle.

-Digamos que ¿es el lado friki de la Semana Santa?

-No nos damos cuenta pero existe un «Sálvame» dentro de las cofradías y eso no es hablar de cofradías, eso es el frikismo de las cofradías. Cuando la gente se pone a criticar, eso ha existido toda la vida, pero ahora están las redes sociales.

Imagen del segundo capítulo de «El Palermasso»

Imagen del segundo capítulo de «El Palermasso»

-Fue costalero y ahora contraguía, ¿con qué se queda?

-Con el costal, de todas todas. Con el costal en el Buen Fin pero con la túnica en el Calvario. Tengo la gran suerte de seguir en el Buen Fin porque Rafael Ariza tuvo el detalle de darme un sitio junto a mi Cristo. Mi operación me obligó a salirme de los pasos. Esa siempre será mi cuadrilla.

-Si digo alpargata…

-Cuando yo salía de costalero las zapatillas no las llevaba nadie. Yo estrenaba la alpargata el Miércoles Santo de costalero y eran las mismas que me ponía de nazareno en la Madrugada. La alpargata para mi es mucha tela. Lo has dicho y se me han puesto los pelos de punta.  Yo respeto a todos, pero hay mucho costalero que presume de «esta es mi hermandad», pero cuando se retira debajo de los pasos no se pone la túnica, ese sería el proceso lógico. En Sevilla uno ve que se hace mayor cuando los miembros de junta son de tu edad y ve que es un anciano el primer día que dice «este año no podré salir de nazareno con mi hermandad». Yo me quito el sombrero con todos los que vienen desde el Cerro, desde el Polígono o Santa Genoveva con su túnica puesta.

-Hablando de actualidad, ¿cómo ve la Madrugada?

-Lo veo muy complicado. Si se cumpliesen las normas escrupulosamente no habría ningún problema. Las hermandades dicen: «Yo tengo muchísimos nazarenos» pero, ¿todos sus nazarenos cumplen las normas? No soporto el que se disfraza de nazareno. El que se pone la túnica y antes de ir a la iglesia va a ver a su tita Conchi, a su primo, a su tío y a su cuñado en el bar para que lo vean vestido. Esto no va de eso. Si esos nazarenos cumplieran siempre las normas no habría tanto parón. Aunque yo no me quiero ver en el papel de arreglar esto.

Nazarenos del Calvario en la plaza de la Campana / JUAN FLORES

Nazarenos del Calvario en la plaza de la Campana / JUAN FLORES

-Entonces, ¿qué papel juega su hermandad del Calvario en esto?

-En primer lugar, el Calvario está donde tiene que estar. Siempre desde que sale a la calle está al servicio de las demás hermandades. Solo al salir de la iglesia nos comemos unos parones tremendos, comprimimos la cofradía y los costaleros hacen un esfuerzo brutal con chicotás muy pequeñas, con cinco levantás y arriadas en pocos metros.

-¿El Calvario por el Museo?

-Yo no soy el que tiene que decidir sobre eso pero a mí no me parece mal. Tampoco tengo todos los datos. El problema no lo genera el Calvario.

-Volviendo a San Antonio. ¿Añora el misterio en el Buen Fin?

-Soy pro-misterio. Cuando quitaron el misterio a mí me fastidió bastante. Era un misterio clásico y es perfectamente recuperable. En la cuadrilla, cuando se levanta el paso, aún se dice debajo: «¡Vamos a tirar el romano!».

El misterio del Buen Fin fue retirado en 1998 / EL FORO COFRADE

El misterio del Buen Fin fue retirado en 1998 / EL FORO COFRADE

-Un Cristo.

-Dos: Buen Fin y Calvario.

-Una Virgen.

-La Presentación.

-Un misterio.

-El Desprecio de Herodes.

-Un palio.

-Las Cigarreras.

-Una banda.

-Yo soy de Salteras (risas).

-Su lugar imprescindible para ver cofradías.

-Las Penas de vuelta por Virgen de los Buenos Libros.

-Un lugar para invitar a una persona.

-La puerta de la Magdalena mientras sale el Calvario escuchando el «Perdón Dios Mío».

-Se de su nostalgia. ¿Qué echa de menos desde la lejanía?

-Absolutamente todo. La cotidianidad de la Semana Santa en nuestras vidas. Cada vez que tengo algo relacionado es especial. Yo sería feliz si viviera aquí, pero que no solo dediques el tiempo a eso y que la ciudad no gire en torno a eso.

-Algún mensaje a los cofrades…

-No me gusta que algunos quieran politizar la Semana Santa. Que la quieran utilizar a favor o en contra de sus ideales políticos.

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Javier Comas

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