REFORMA ORNAMENTAL DE LA BASÍLICA

Arquitectura de vanguardia para la reforma de la basílica del Gran Poder

La idea de Alt-Q-Arquitectura es dotar a la basílica de una nueva piel de madera que recubra la cúpula y la de José Ramón Sierra, una transformación profunda del presbiterio

Por  11:48 h.

Cuando en 1965 se bendijo la nueva casa del Gran Poder, la obra estaba inconclusa. Faltaba una interpretación de cómo debería ser la ambientación y los elementos ornamentales del interior, que no estaban en el proyecto original de Delgado Roig y Balbontín y al que, en todo este tiempo, se le han ido añadiendo sin tener un criterio general. Por ello, con motivo de este medio siglo que cumplió en 2015 el templo, la hermandad quiso abrir un proceso de reflexión sobre cómo rematar la obra, convocando un concurso de ideas (que no proyectos definitivos) cuyo fallo diera pie a un nuevo periodo de estudio para afrontar este reto que, como indicó ayer el propio hermano mayor, Félix Ríos, «no tiene fecha y no será pronto».

La resolución de este concurso tuvo lugar este martes. Las ideas premiadas, ex aequo, de entre los cinco estudios de arquitectura invitados, fueron las de Alt-Q-Arquitectura y la de José Ramón Sierra. Estas dos propuestas son radicalmente distintas, por lo que la hermandad ni plantea la ejecución de una de las dos en su conjunto ni su fusión, sino que servirán de inspiración para trazar ese futuro plan de intervención, que deberá ser refrendado en un cabildo general.

Por ello, ayer convocó una presentación en la Fundación Caja Rural del Sur para que fueran los propios arquitectos vencedores quienes explicaran las claves de sus propuestas, que coinciden, junto a las otras tres que no resultaron vencedoras, en la valentía de su enfoque como arquitectura contemporánea.

El hermano mayor afirmó que el jurado estimó que todas las ideas tenían valores «asumibles e interesantes», aunque «esto no se trata de hacer un puzzle con todas». Por ello, abre «dos vías radicalmente distintas de intervención que necesitan de ese periodo de diálogo para solucionar unos conflictos que plantean en cuanto a su uso como templo o en cuanto a reconocimiento por los devotos que allí acuden, que es un valor fundamental». Así, la intención de la hermandad es «recoger el sentir de los hermanos, devotos y sociedad en general, e ir de la mano si estas dos propuestas de ideas se pueden completar en un proyecto definitivo».

La propuesta de Alt-Q-Arquitectura

ALT-Q-ARQUITECTURA_PANEL1 ALT-Q-ARQUITECTURA_PANEL03-BASILICA-GP

Francisco Márquez fue el encargado, en representación de su estudio, de explicar la propuesta, que pasa por realizar un profundo cambio del interior de la basílica pero sin necesidad de demolición, creando una segunda piel a base de madera, con una nueva estética sobre todo en la cúpula, que recuerda al salón de los Embajadores del Alcázar. Asimismo, ofrece la posibilidad de mantener el retablo actual o de sustituirlo por otro mucho más vanguardista. Márquez aseguró que «las distintas intervenciones que se han hecho han confinado al Señor en una especie de cueva que le quita toda la relevancia que debería tener».

Esta idea también aborda el cancel de la basílica, que no existe y es una petición de la hermandad y que, como se aprecia en la maqueta que está expuesta en la Caja Rural, se trata de una puerta de madera que se mueve horizontalmente, con dos zonas, una para la entrada y otra para la salida de personas.

La propuesta de José Ramón Sierra

JOSE-RAMON-SIERRA-3 JOSE-RAMPN-SIERRA-4

Sierra basa su propuesta en la resolución de tres problemas. En primer lugar, como explica el arquitecto, «poner el énfasis en la esencia, que es el Señor y que, por fin, los devotos puedan acercarse». Hizo una comparación con la sala de la Gioconda, donde la gente no puede llegar a verla porque está repleta y es difícil llegar al cuadro. Por ello, propone transformar completamente el presbiterio, retirando el retablo y los mármoles del camarín, bajando al Señor a la cota del suelo («eliminando la idea de que es una hornacina donde está encerrado un Señor, que anda») y haciendo accesible un nuevo espacio cuyo fondo curvo estaría pintado a modo de paisaje sevillano. En segundo lugar, Sierra propone una cornisa «que resuelva el encuentro entre los muros verticales y la cúpula, respetando el proyecto actual». Esta cornisa se abre en el centro, donde estaría el escudo en bronce de la hermandad. Y, en tercer lugar, instalar un nuevo sistema de iluminación led para resolver los problemas actuales.

Noticias relacionadas

Las tres propuestas que no han ganado para la basílica del Gran Poder

Félix Ríos: «La reforma de la basílica del Gran Poder no se hará pronto»

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla