María Santísima de los Dolores, Dolorosa titular de la hermandad del Silencio de Carmona

Ave Eva

La Hermandad de Nuestra Padre Jesús Nazareno de Carmona celebra el IV Centenario del voto inmaculista con una gran exposición

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Una larga historia y devoción, un espectacular patrimonio y una apuesta por conservar la estética pasada y por crear con lenguaje del futuro. Son algunas de las virtudes de la hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Carmona, fundada en 1564 en la monumental villa siguiendo el modelo de la hermandad de la Santa Cruz en Jerusalén de Sevilla, lo que se puede constatar en las reglas primitivas de la corporación, fiel trasunto de las redactadas por Mateo Alemán para la hermandad de Sevilla. Una corporación que conserva joyas patrimoniales, como sus imágenes titulares, de Francisco de Ocampo o de José Felipe Duque Cornejo o el palio más antiguo de la provincia (encargado en 1695), pero que no duda en realizar una apuesta de vanguardia, como las andas del Señor realizadas por Juan Lacomba.

Jesús Nazareno, foto archivo de la Hermandad

Una hermandad que en las próximas semanas recordará su historia, tan cercana a la historia de Sevilla, que vivió desde 1613 lo que algunos denominaron como guerra mariana, un enfrentamiento claro de la orden franciscana y de la Compañía de Jesús contra la “soberbia dominica”, que había dudado, siguiendo a Santo Tomás de Aquino, de la concepción inmaculada de la Virgen. Una lucha cargada de intereses de poder, tanto de las órdenes religiosas como del poder político, en el que no se dudó en azuzar a masas populares ávidas de cargar contra los dominicos.

María Santísima de los Dolores, Dolorosa titular de la hermandad del Silencio de Carmona

El hecho detonante es bien conocido: el 8 de septiembre de 1613, en el púlpito del desaparecido convento dominico de Regina, el fraile dominico Domingo de de Molina predicaba un sermón de la Navidad en el que dudaba de la Concepción Inmaculada de la Virgen, concluyendo, según algunas versiones no muy contrastadas, con una frase demoledora: “la Virgen fue concebida como vos y como yo, y como Martín Lutero”. Saltaban las alarmas entre los defensores de la creencia, viéndose inmersa la ciudad en los dos años siguientes en un auténtico enfrentamiento, con manifestaciones callejeras, proliferación de coplas y numerosas presiones contra la comunidad de los dominicos.

Inmaculada con Vázquez de Leca a sus pies, por Francisco Pacheco

En estos años de enfrentamiento, las cofradías de Sevilla, y muy especialmente la cofradía de Jesús Nazareno de Sevilla, participaron activamente en la defensa de la creencia inmaculadista. A las procesiones y los actos a favor de la Inmaculada se sumaron, especialmente desde 1615, las justas poéticas, destacando el certamen celebrado en mayo de 1615 por iniciativa de Tomás Pérez, el insigne hermano mayor del de la hermandad de Jesús Nazareno, una convocatoria con cinco modalidades diferentes: redondillas, sonetos, octavas jeroglíficos y romances. Poetas de altura entre los que destacaron sin comparación alguna las conocidas coplas de Miguel del Cid, del año anterior Todo el mundo en general / a voces reina escogida / diga que sois concebida / sin pecado original.

Grabado de los titulares del Silencio con símbolos concepcionistas

Días de fervor inmaculadista con las figuras de Miguel del Cid, de Bernardo del Toro, del Arcediano Vázquez de Leca o del pintor Francisco Pacheco como defensores de una creencia que tendría su culmen con el histórico voto que realizó la hermandad del Silencio en septiembre de ese año en defensa de la Inmaculada Concepción de la Virgen, un voto del que se podría buscar un lejano precedente en el realizado en 1466 en la localidad zamorana de Villalpando.

orre mirador del convento de Santa Clara

En el cabildo convocado el día 29 de septiembre de 1615, el hermano mayor se dirigía a sus hermanos defendiendo la creencia en estos términos “Quien como María, Madre de Dios, concebida sin pecado original, prometiendo y jurando de defenderlo hasta morir pues la celebridad de tan Purísima Concepción es honra de Dios, que la obró con tan admirable preservación de la original culpa…” Nacía así un voto y una defensa de la Inmaculada que llegaba en 1617 a Carmona, cuando el mismo Tomás Pérez se personó en la Archicofradía del Nazareno para organizar diversos cultos y actos en honor de la Inmaculada. La defensa de la creencia se expandía el mismo año que llegó la noticia de Roma con el Breve del Papa Paulo V a favor del misterio de la Inmaculada Concepción de María. Más de tres siglos tardaría la proclamación del dogma, que no llegaría hasta 1854, con la proclamación de Pío IX.

La Inmaculada ilustrando un concurso poético de la hermandad del Silencio de Sevilla

La hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Carmona celebra este año los cuatrocientos años de la formulación del voto en Carmona. Para ello ha elaborado un amplio programa de cultos y actividades formativas que se desarrollarán durante el último cuatrimestre del presente año y cuya presentación tendrá lugar el próximo día 2 de septiembre en las instalaciones museísticas de la torre mirador del monasterio de Santa Clara de Carmona, donde está prevista la muestra “AVE|EVA”, sobre la presencia inmaculista en Carmona.

La exposición ocupará las cuatro plantas de la torre así como el espacio del coro alto, por lo que la visita a la exposición tendrá el aliciente añadido de conocer uno de los monumentos más importantes de la ciudad: el monasterio de Santa Clara, que se encuentra muy próximo a la iglesia prioral de Santa María. Fundado en 1460 por Teresa y Beatriz de Salcedo, el nuevo convento contó desde muy pronto con la protección de aristocrático cabildo carmonense, dependiendo en sus primeros días del convento homónimo de Sevilla, el de las franciscanas de Santa Clara.  El conjunto es notable ejemplar de arquitectura conventual sevillana de estilo mudéjar, construido en el siglo XVI, aunque presenta algunos añadidos de los siglos XVII y XVIII. Cuenta con todas las dependencias características de este tipo de edificio religioso: iglesia, coros alto y bajo, claustro, sala capitular, refectorio, dormitorios, locutorio, torno, etc., destacando su torre mirador, iniciada en 1724. En su iglesia destaca el elegante retablo principal realizado a mediados del siglo XVII en el taller de Felipe de Ribas, que evolucionó los modelos montañesinos hacia conjuntos más dinámicos y decorados. Gran interés ofrece el claustro principal, que traslada a tiempos pasados, al ser un esquema que siguieron numerosas fundaciones posteriores en Hispanoamérica, siendo el monasterio de Santa Clara de Tunja un notable ejemplo.

Claustro del convento de Santa Clara de Carmona

En el espacio privilegiado de la torre está previsto el desarrollo de la exposición “AVE|EVA”. La  muestra  estará abierta al público desde el 3 al 17 de septiembre en horario de mañana y tarde, y contará con una amplia selección de piezas litúrgicas, de orfebrería y joyería, así como documentos, pinturas y tallas, procedentes principalmente de las parroquias carmonenses de Santa María, San Pedro y San Bartolomé, los conventos de Santa Clara, Madre de Dios, Concepción y Descalzas, así como del archivo municipal y el de protocolos, la propia hermandad organizadora y de las hermandades de la Virgen de Gracia, Santa Caridad y Esperanza de Carmona y también de Jesús Nazareno de Sevilla.

Se ofrecerá una visión del Dogma de la Inmaculada Concepción de manera cronológica haciendo hincapié sobre ciertos hitos históricos, yendo, en todo momento, de lo universal a la particularidad de lo carmonense a través de tres apartados:

Nueva Eva: en esta sección se recoge el tema apocalíptico de María como nueva Eva que pone el germen de la salvación para ahondar en el título de la muestra –recogido de la literatura medieval– en el que se proclama a la Virgen como trono inmaculado. ‘Ave Eva’ viene a ser el saludo de la mujer que salva a la humanidad, pero si se da la vuelta a este palíndromo, ‘Eva Ave’, se sugiere el momento de la Encarnación del Verbo a través del Espíritu Santo representado en forma de paloma blanca.

Esta sección se pretende, principalmente, documental y visual, se expondrán Biblias e imágenes inmaculistas primitivas y temas iconográficos paralelos a este hecho (El encuentro en la Puerta Dorada, El árbol de Jesé, La Anunciación).

Tota Pulchra: en este apartado se apunta el camino recorrido para la aprobación del dogma a lo largo del Antiguo Régimen gracias al esfuerzo de la orden franciscana y a la incesante promoción de la Iglesia de España, reflejando todos los hitos que marcaron este recorrido hasta alcanzar el patronazgo del reino. También se da a conocer la unión que, desde un primer momento, se propició entre la Inmaculada y la Eucaristía.

Retablo principal iglesia Santa Clara de Carmona.

Durante esta narración se señalan las primeras manifestaciones hispalenses a favor de la Concepción, juramentos, concursos literarios, sermones públicos… con especial celo en el voto de sangre llevado a cabo por la cofradía de los Nazarenos de Sevilla y, dos años más tarde, por su filial carmonense. De igual manera se muestra el cambio iconográfico propiciado  por el canónigo sevillano Francisco Pacheco, universalizado a través de los escritos de su homónimo sobrino y por las pinturas de Bartolomé Esteban Murillo, haciendo del celeste el color oficial de la liturgia.

Esta sección la protagonizan los simulacros escultóricos y pictóricos de la Inmaculada Concepción que se conservan en edificios religiosos y casas particulares de la ciudad, así como documentos y objetos litúrgicos (ternos, misales, cantorales, objetos suntuarios) generados a partir de la aprobación de los primeros ritos.

Inmaculada Concepción: en la tercera etapa se dará a conocer el dogma en toda su extensión, tal y como lo proclamó Pío IX. Se profundiza en la labor teológica que surgió al respecto (encíclicas, visiones místicas, hagiografías…), así como en las festividades que se llevaron a cabo. Y se llega a nuestros días, donde se propone una visión sobre la universalidad de la figura de la Inmaculada Concepción como referente de la Iglesia Católica. Se mostrarán objetos documentales y artísticos e incluso imágenes, vídeos y obras de arte contemporáneo enfocadas a profundizar en la figura de la Virgen María en el mundo contemporáneo.

Cuatrocientos años después, la hermandad de Jesús Nazareno plantea  una excepcional iniciativa para seguir descubriendo la devoción, el arte, la historia y el riquísimo patrimonio de Carmona.

Manuel Jesús Roldán

Manuel Jesús Roldán

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