«En este oficio no vale la suerte» Jesús Rosado. Bordador

Por  9:54 h.

Toda una vida de esfuerzo y trabajo es lo que nos encontramos en el taller de Jesús Rosado, en pleno corazón de Écija, un bordador ecijano con cientos de trabajos en la Semana Santa andaluza y que incluso traspasa fronteras nacionales. En su taller hay empleados quince bordadores que entre 18 y 78 años -todos ellos ecijanos- trabajan a destajo aguja y dedal en mano.
-¿Cómo ha recibido el importante encargo de la Hermandad de los Servitas?
Pues es una recompensa para mí y para todas las personas que componen el taller, aunque parece que hasta que no van saliendo y están terminados no nos sentimos recompensados del todo. Además, recientemente hemos recibido el encargo de restaurar varias piezas de la Hermandad del Gran Poder. En concreto varias sayas de la Virgen, una túnica para San Juan y otras piezas, además de la reforma del estandarte de la cofradía.
-¿Con qué trabajos de renombre cuenta en su haber el Taller de Jesús Rosado?
Pues entre otras cosas, hemos sido los responsables de restaurar varios enseres del Sagrario de la Catedral de Sevilla, y de la túnica de Las Espinas, que lució hace unos días el Señor de la Cruz al Hombro en el Vía Crucis de Sevilla. También fuimos los encargados de restaurar los bordados del Simpecado de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, el llamado de «hojilla», que realizamos para la coronación canónica de la Virgen del Valle. Además, hemos realizado varios trabajos fuera de España, como el Vaticano o Cartagena.
-¿Cree que su obra es suficientemente conocida en Écija?
La verdad es que no. La culpa es un poco nuestra, somos amantes de nuestra artesanía y no vamos cantando lo que hacemos, preferimos no hablar de nuestras obras, sino que nuestras obras sean las que hablen de nosotros.
-Pero sin embargo y por suerte también trabaja para Écija…
Sí, tenemos la suerte de estar trabajando para Écija, siempre puede resultar más conocido los proyectos de fuera pero estamos haciendo buenas cosas para Écija. Hemos restaurado el manto de San Juan, una pieza de Juan Manuel Ojeda, y ahora estamos haciendo un palio para la Hermandad de San Gil y para la Yedra.
-Hablemos personal y profesionalmente, ¿quién es Jesús Rosado?
Un artesano más, sin ser humilde, no me considero un artista.
-¿Cuándo comenzó Jesús Rosado a coger la aguja de bordar?
De pequeño, por la mañana iba al colegio y por la tarde cambiaba los libros por la aguja.
-En un trabajo tan duro como este, ¿se llega a aprender definitivamente la profesión?
Siempre hay muchas técnicas por perfeccionar y mejorar, otras que aprender, materiales por descubrir… para llegar a ser oficial hacen falta muchos años de trabajo.
-Hay muchos bordadores que intentan abrirse un hueco en este mundo y que no tienen la suerte suficiente…
Entiendo que la suerte es para el que compra un décimo de lotería o una quiniela, en este oficio lo que vale es trabajar y trabajar, no la suerte. Yo soy un estudioso de mi trabajo, mi taller oferta calidad y formalidad, el resto se va andando. Todo tiene un principio y es difícil, pero no hay que lamentarse, hay que luchar. Nuestra trayectoria está rendida a la calidad, el esfuerzo y el trabajo, no a la suerte.
-¿Se ayuda institucionalmente a este tipo de trabajo?
Ayudas institucionales no hay ninguna, aunque hemos tenido la oportunidad de tener el módulo de la Escuela Taller de San Juan y muchas de las chicas siguieron con nosotros. Es una profesión donde el aprendizaje de la persona es largo y los seguros sociales son caros. Al igual que en la industria, aunque la producción de la persona es mucho más tardía. Tener aprendices es muy costoso para el taller, no podemos dar los mismos sueldos o garantías al principio que se pueda ofertar en una fábrica o un polígono.
-En pleno siglo XXI, en la Era de Internet, ¿este oficio se sube al carro de la tecnología?
En el taller lo único mecánico que tenemos es una pequeña máquina de coser, para trabajar anchos reducidos, lo demás va en bastidores de madera a base de aguja y dedal, lo de toda la vida.
-¿Tiene un cariño especial a alguna pieza en concreto?
El cíngulo de la Virgen del Valle de Sevilla para su coronación canónica.
-¿Cuál es su meta por cumplir?
Seguir creciendo como persona, pisar firme y estar seguro de lo que podemos hacer. Mejorar siempre.