El Buen Fin afianza la procesión de San Antonio de Padua

La crónica de la procesión de San Antonio de Padua

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El trece de junio, el día de su Festividad, uno después de su muerte, la Iglesia que porta su nombre en Sevilla y el Buen Fin, organizan la procesión de este Santo de origen portugués, con el apellido de la ciudad italiana de Padua, lugar de su fallecimiento. Allí se encuentran sus reliquias y compartió gran parte de su vida y sus milagros.
En Hispanoamérica se reconoce como el Santo de los matrimonios. En este trece de junio, las solteras tienen como tradición el ir a comprar una imagen de San Antonio y ponerlo al revés para encontrar a un buen marido, algo que la Iglesia Católica la califica de superstición.
Uno de los Santos junto a San Francisco de Asís, más representados en las iglesias. Es representado sin barba, portado un Niño Jesús, al contar la historia que un anfitrión vió la visita del Niño al Santo en su oración, con hábito marrón y cordón de tres o cinco nudos y el rosario a la izquierda es como más suele verse. Con un libro, por la sabiduría y enseñanza, el lirio, símbolo de pureza, el corazón en llamas, llama de amor y fe, el crucifijo, pertenencia a Cristo, el pan de los pobres, la Virgen, propio de las pinturas con María dándole al Santo el Niño Jesús o en la muerte del Santo, y la custodia o copón, en un milagro cuando se postra ante el Santísimo, consiguiendo la conversión de varios herejes.
Un año más, como cada día de su festividad, la iglesia estaba a rebosar para celebrar la función solemne, donde se hace entrega a los fieles del pan de San Antonio, tradición de finales del XVII, en concreto de 1890, también denominado por el pan de los pobres, los que entregaba el Santo a los más necesitados.
Al término, el Doctor Evangélico, recorría el barrio de San Lorenzo, para visitar la parroquia de San Lorenzo, a los sones de la Centuria Macarena, con la familia al mando de los Ariza de la cuadrilla de costaleros. Una jornada de convivencia, de renovar la devoción a este santo que da nombre al templo del Buen Fin.

San Antonio de Padua / M. J. RODRÍGUEZ RECHI